Digamos que mi escritorio es una inmensa pradera de iconos antivirus, que el salva pantallas quiere ser perfume y que el flujo de información del hipertexto me reafirma como individuo. Un estúpido gesto define mi rostro. Tengo la sensación de que soy un hombre libre. Puede ser. ¿Podría serlo?.

“El ferrocarril y la carretera siguieron al río y al arroyo, para ser suplantado por el cable de telégrafos, el cable de teléfono, por el cable de fibra óptica. (Uno debe preguntarse qué es lo que nos traerá la comunicación inalámbrica cuando se desarrolle en todas sus manifestaciones, mientras vaya disolviéndose el vínculo forjado por la historia entre comunicación y transporte)” (1)

Internet, el vértigo en la comunicación de masas. El espectador convertido en usuario. XX siglos de asedio de la imagen Proliferación de lugares en la red amplificando el presente. NetArt.

La primera década del S.XXI invita a la celebración continua de acontecimientos históricos y a una aceptación cronológica de cambio: transición hacia un concepto global todavía permeable. Convivencia de dos realidades urbanísticas: una física y otra virtual . Parte de nuestra cultura esta de aniversario, y los centenarios, y los homenajes, colapsan las agendas culturales. El Arte contemporáneo supuestamente se hace mayor. Nace el Net.Art (2). Del off-line al on-line. Cambio de soporte. Las velas de ornamentación barroca del todo a cien acaban con la artesanía, perpetuando la aceptación social del objeto de baja calidad por encima de identidades culturales locales. Puede ser un primer síntoma de la desvalorización de XX siglos de una cultura retiniana, a favor de una cultura de la información y posicionamiento cultural. Poniendo así, en entre dicho la pertinencia de la imagen en la jerarquía de las preocupaciones estéticas. La tecnología comienza a colonizarnos socialmente, hasta convertirse en una prótesis de nuestro propio cuerpo. Localizables permanentemente. Generando nuevos lenguajes y nuevos individuos. Se consolida el término usuario (Lat. Usuarius. Que usa regularmente una cosa ). No nos resulta extraño interactuar con el mundo, con el Arte, con las máquinas, ahora lo que nos cuesta es contemplar. Contemplar sin tocar.

“... permitir que los sonidos sean ellos mismos, no vehículos para teorías elaboradas por los hombres o expresiones de los sentimientos humanos.” John Cage.

El parpadeo vital del monitor anestesia a los niños. Y los vecinos generan la banda sonora de nuestras vidas. El espacio físico del individuo, le limita, y el nuevo contenedor amenaza con desbordarse virtualmente, salpicándolo todo. La velocidad ya es prisa cotidiana. La ecuación matemática: tiempo dividido por espacio, parece un slogan publicitario. Libre movimiento. Sin fronteras. Sin obstáculos. ¿Será verdad?.

El Arte vinculado al hacktivismo o artivismo. El escritorio como trinchera. La indigestión política pixeliza la libertad de expresión. Convirtiendo el desnudo en pornografía. Dos funciones: pública y privada. Dos filas: Usuarios y censores. Censura: políticas de mercado.

(Entramos en el piso del otro por una ventana abierta en su escritorio. Intercambiamos información como quien reparte la cena. Algo esta pasando. Compartimos. Es extraño. Es demasiado bonito. Algo falla. Reinicio mi ordenador. Suena la melodía de inicio de Microsoft, como una sirena antiaérea del monopolio.). Bill Gates compara este fenómeno que se da en la red con el comunismo (4) .

Un debate generoso en matices y que se extiende por la red. Una guerra por el control de la propiedad intelectual, entre el copyleft (5) y el copyright . Un reflejo de nuestro modelo físico hace nítida nuestra presencia en la red por medio del concepto de mercancía. El Netart resiste a la institución-Arte y a las cifras multimillonarias de las empresas de telefonía. Jose Luis Brea habla de la capacidad de “autocrítica inmanente” del Netart en nuestro tiempo. Generando un lenguaje y espacios propios, una nueva narrativa vinculada al hacktivismo o artivismo. El capitalismo se ha dado cuenta que el vagón que ocupa no es el de cabeza. Los viajeros proponen destinos. La tercera clase llega a la misma estación para almolzar en la misma cafetería que los de primera. Y entre este fuego cruzado, se encuentra el usuario, unas veces en peligro, y otras en el bunker cliqueando tranquilamente el mundo.

Los usuarios de Internet (5) en el año 2002 eran el 9,72% de la población según un estudio de la ITU (Unión internacional de telecomunicaciones). El último dato que presenta la ITU es 12,4% de la población mundial (Febrero 2005). En España existen 4.544.751 viviendas con acceso a Internet, un millón más que en el 2003 . ( Datos anecdóticos, puesto que en la Isla de Manhattan hay más conexiones que en todo el continente africano). De la era analógica sedentaria pasamos a una era digital nómada. Nadie quiere perder el tiempo . Si acaso pasarlo apaciblemente. La vida deja de ser enigmática. Hemos perdido tanto tiempo en aprender cosas inútiles, que a la mínima oportunidad nos sumergimos en información a la carta que predican los buscadores . Tanto, que nos invade la sensación de vivir en un mundo irreal, hurgable en una base de datos colectiva. Y empezamos a tener resacas digitales, embriagados por los datos. La nueva Torre de Babel, es plana, como la ciudad, subterránea, en 0 y 1, la velocidad de la luz no repara en vocales a la deriva. Dios observa su expansión en la noche. Pero a dónde vamos. En que solar estamos . En qué camarote del Titanic delira el Arte y la política. Quizás haya que empezar por el final para comprender el principio, y el pupitre se quedará vacío. Reinicio.

Una especie de libertad aparente. Los media hoy nos distancian con el obsoleto calendario de pared impreso. Una extraña sensación de presente continuo nos invade, algo nos molesta, da la sensación de que el futuro se ha difuminado. - Es esto. O quizás el siguiente párrafo-. Tal vez hemos asumido nuestro rol cronológico y hemos llegado demasiado puntuales a la cita. La salita de espera recuerda a las caras del transporte público. Impaciencia y mucha prisa. La ciencia ficción se convirtió en ficción científica. Y aparentemente todo sigue igual. La ciudad se hace mayor, lo antiguo da credibilidad a lo nuevo, se fusionan y el habitante cumple horarios.

La rapidez de respuesta, a modo de lucidez mental, le da un status ambiguo al conocimiento. Surgen los efectos secundarios de ese desenfoque en el que capitulan las décadas. El nuevo siglo lo es sin ellas. El tiempo es un reloj de arena sin recipiente, una tormenta que se desplaza. Digamos que su percepción ya no se limita a la química que segrega nuestro cuerpo. Y éste ya no es el atleta de mármol de antaño. Un maratón digital que busca trayectos en la megápolis. Tantos dorsales como contraseñas de nuestros ficheros mentales.

Paul Virilio plantea “si se puede urbanizar el tiempo real, si la ciudad virtual es posible” . Como deberíamos construir este nuevo lugar. El uniforme del poder convertido en revisor: tickets de accesibilidad según un baremo de capacidades intelectuales, un test replicante a lo Blade Runner. Dosificará nuestra capacidad de almacenamiento de información, vacunando los intereses privados a favor de la moral heredada. El control de estadísticas también puede controlar nuestras IPS (el número de identificación de nuestra conexión, similar a un DNI digital).

El comunicarse rápido es rentable, se publicita, esta de moda, es el capitalismo el que nos susurra en el otro lado del auricular. Los operadores tradicionales pierden capital, se reciclan y compiten con empresarios pálidos, jóvenes informáticos tapizados de silicio; el oro negro de ceros y unos. Google cuyos beneficios se triplican en cada trimestre, (sus acciones cotizan en bolsa a 172,43 dólares), Yahoo, Amazon o Ebay entre otras firmas en alza. Y se prima la calidad de contenidos, pero proporcionalmente a la velocidad en que se ofrezcan. Digamos que hay una prisa nueva que empequeñece el mundo.

La relación de los mercados no dista mucho del mundo rosa que lo invade todo: Iberia, se ha fijado en una compañía aérea peruana. Telefónica: reconoce que estudia la privatización de Turk telecom . Y todos estos idilios que vienen impresos en páginas amarillentas de los diarios impresos comen en nuestra mesa. Y la paciencia se asocia al virus informático. Y el bienestar, la velocidad, al antivirus. Se generan nuevos infinitivos que se conjugan con las necesidades básicas del comer, beber, amar, odiar ... por herramientas básicas del software, tales como cortar, pegar, copiar, eliminar. Parece que este ensimismamiento dialéctico nos remite a las manualidades, quebrantando la mera observación. Nos hace participe en una comunidad .

El nuevo medio de transporte público: Internet. La era del cemento comparte podium con la era de la información.

La revolución de los transportes y la percepción mediática crea un nuevo enfoque retiniano. El ser humano no se contenta con observar e interpretar. Desea participar de su entorno. A tiempo real. Latencia cero ( en el lenguaje midi del audio se refiere a cuando tocas una tecla se dispara un sonido sin retardo ).

La autopista de cemento une ciudades a gran velocidad como síntoma de comodidad, pagando un peaje y con límites de velocidad (7) para los conductores. Tan velozmente que la naturaleza se convierte en una visión fugaz de nuestros recorridos. La autopista de la información une comunidades afines, pagando una cuota mensual telefónica y cuyos límites se refieren a la libertad de expresión . 100 metros de obstáculos en la red: un pasillo llamado censura. El control tiene que ver con la restricción. “ el gran exceso de de conocimiento e información nos lleva al caos y cada vez tenemos que esforzarnos más por controlar el desorden con dispositivos de navegación-información de Internet como Netscape, Explorer, Gopher, Lynch, Mosaic y una miríada de artefactos rebúsqueda” (8) . Una liebre llamada Netart.

Una nueva caligrafía a base de 0 y 1 bajo la atenta mirada de la censura. La materia prima de la I Revolución Digital es el tiempo real. Latencia cero. Pulsas. Y hay una respuesta instantánea. Revolución , ya no como ruptura sino como velocidad vertiginosa de dos realidades compartiendo un tiempo y un espacio común. Con geografías distintas: el paisaje y el gráfico de ese paisaje. Paul Virilio comenta sobre la velocidad: No es simplemente un problema entre dos puntos, es un medio que esta provocado por el vehículo (...). El poder es inseparable de la riqueza y la riqueza es inseparable de la velocidad. Quien dice poder, dice ante todo, poder dromocrático -dromos procede del griego y quiere decir “carrera”-, y toda sociedad es una “sociedad de carreras”. (...). La velocidad es el poder mismo . (9) La comunicación como transporte. La información como destino.

Si, viajamos mentalmente. Surge esa dicotomía entre ser y estar. Estas físicamente, pero nuestro ser divaga y se nutre en lugares lejanos de nuestra habitación. Stelarc radicaliza su visión del cuerpo. Uno de los artistas del bodyart más importante. Que plantea la implantación de prótesis no como remedio a una carencia sino como un exceso. “Ya no tiene sentido considerar el cuerpo como receptáculo del espíritu o del vínculo social, hay que verlo más bien como una estructura por controlar y por modificar. El cuerpo no como sujeto sino como objeto. No como objeto de deseo sino como objeto de diseño” (10)

El anfiteatro vacío. El museo contemporáneo
como restaurante de lujo. Un público que desaparece. El turismo artístico.
(¿Aquel
olor a pescado frito era una instalación?. Visita al CGAC). Prólogo de una conclusión
daltónica.

Paul Virilio comenta “En el teatro, cada miembro de la audiencia, disperso a lo largo y ancho del auditorio, ve necesariamente una función distinta. En el cine, por otro lado, estos mismos espectadores ven exactamente lo que la cámara ha visto, donde sea que se hayan sentado; es decir, ven la misma película” (11)

Los espacios se reciclan. Visitar hoy en día Auchwitz convertido en museo es algo grotesco. Fabricas, cárceles, mansiones, ... espacios convertidos en Museos de arte Contemporáneo. El neón quirúrgico quizás se apague definitivamente. Cómo será la mudanza definitiva de estos espacios a la red. ¿En qué se convertirán?. Su escaparate en el mundo deja de ser su visita física, cada museo o institución artística necesita de una web que le represente.

El espectador periférico de mirada diferida deambula por recorridos marcados, guiado por manuscritos del turismo y una lista tachable como souvenir. El usuario digamos que se lleva la playa a casa, y hace castillos de arena en su habitación. Un espectador come el menú del día en los restaurantes de los Museos de Arte Contemporáneo. Le dedica su tiempo libre. Y hace la digestión viendo el perfil más estético del mercado.

Darle al espectador la libertad de convertirse en usuario y transcender su contemplación. ( No quiero decir con todo esto que vayamos a la tienda de pintura más cercana y le pasemos un rodillo por encima al vecino. Ni que demolamos las esculturas ecuestres que asedian las ciudades ). El tocar hace que todo lo sintamos más real. De ahí que nos pellizquemos para creer lo que vemos. De todos modos, existe una crisis táctil que confunde las carencias de lo privado menospreciando lo público. Internet, con su anonimato minimiza el impacto de nuestra socialización, pero potencia el mutismo en los diálogos de ascensor. Puede comunicar pero también aislar monotematicamente al individuo. Comunica velozmente como puede hacerte desaparecer en la deriva de carreteras secundarias. La mirada que se convierte en ojeada rápida. “ La moneda del futuro es la atención ” (12). El tiempo de ocio adquiere otro valor. Quizás el museo de Arte Contemporáneo asociado a los guetos gubernamentales pierde su aura. El nuevo recinto es programable.

Notas:

(1) Steven G.Jones. Cibersociedad 2.0. Información, Internet
y Comunidad: apuntes para una compresión de la comunidad en la Era de la información.
Ed. UOC. Pág 28.

(2) El término Netart aparece en Diciembre del año 1995 cuando
Vuk Cosic recibió un correo de un mailer anónimo. Debido a una incompatibilidad
del software de Cosic el texto era una anarquía de códigos ASCII. El único fragmento
con cierto sentido era el siguiente: [...] J8 g#|\;Net. Art-^s1 [...] El artista
sloveno quedó impresionado ya que la red le había proporcionado el término para
la actividad que estaba realizando, y desde este momento comenzó a utilizar
dicho término. El código fue descifrado posteriormente y consistía en un manifiesto
contra el arte tradicional, abogando por la libertad del artista en Internet.

(3) John Cage. 1957. Silencio. Ed, Ardora.

(4) Declaraciones de Bill Gates: “No. Yo diría que el
número de países que cree en la propiedad intelectual es más grande que nunca
antes. Hay menos comunistas en el mundo que nunca antes. Hay algunos comunistas
modernos que llevan distintos disfraces y que desean suprimir el pago a los
músicos, realizadores cinematográficos y desarrolladores de software. A entender
de ellos, el pago por su trabajo no debería existir”. Comunismo en EEUU
es sinónimo de peligro inminente.

(5) Richard Stallman, "El copyleft usa las leyes sobre copyright,
pero las voltea para que cumplan una finalidad contraria a la que les fue asignada:
en lugar de ser un medio para privatizar software, se convierte en una forma
de mantener el software libre. La idea central del copyleft es dar a todo el
mundo el permiso para usar el programa, copiarlo, modificarlo y distribuir las
versiones modificadas, pero no el permiso para añadir otras restricciones que
éstas sobre él."

(6) La gestación de Internet surge en la década de los 60 y
70, cuando el Departamento de Defensa de los EEUU y universidades de investigación
vincularon sus ordenadores a través de DARPA (Agencia para el programa de Investigación
Avanzada de Defensa). El modo de comunicarse genera Arpanet . Del mensaje
electrónico, se pasa al tablón de anuncios, más tarde, a la lista de correo,
de ésta, al grupo de noticias. Y su envio masivo se denominó Usenet .
En 1990 Tim Berners-Lee crea World Wide Web , producto mediático del
capitalismo y el perfil más visible de lo que hoy en día llamamos Internet.

(7) LA VANGUARDIA - Miércoles, 22 de diciembre de 2004
El 61% de los conductores españoles reconoce que, cuando va por una autopista,
circula a más de 120 kilómetros por hora. Esta estadística, recogida en el último
estudio publicado por el Real Automóvil Club de Catalunya (RACC) supone que
alrededor de 13,5 millones de españoles superan el límite máximo de velocidad
permitido por el Código de Circulación. En cuanto a los resultados por comunidades,
los cántabros se consideran los más infractores, los que más errores cometen
y los más agresivos, mientras que los valencianos admiten ser los más distraídos.

(8) Steven G.Jones. Cibersociedad 2.0. Información, Internet
y Comunidad: apuntes para una compresión de la comunidad en la Era de la información.
Ed. UOC

(9) Paul Virilio. El cibermundo, la política de lo peor. Ed. Catedra. 1997. Pág. 16-17.

(10) Stelar. Prótesis, robots y existencia remota: estrategias
postevolutivas.

(11) Paul Virilio. The art of the motor. 1995. Pág. 8

(12) José Cervera. 216 segundos de la mirada: la justificación
económica del copyleft. Artículo. http://www.jamillan.com/celcer.htm

Bibliografía:

  • Llámalo como quieras: es libertad, y eso es lo que cuenta. Nota sobre Wu Ming, copyleft, GFDL etc. http://www.wumingfoundation.com/italiano/outtakes/nota-copyleft1.html
  • Stelar. Prótesis, robots y existencia remota: estrategias postevolutivas.
  • Paul Virilio. El cibermundo, la política de lo peor. Ed. Catedra. 1997.
  • John Cage. Silencio. Ed, Ardora.
  • Giovanni Papini. Un hombre acabado.
  • Giovanni Papini. La escala de Jacob . Ediciones G.P.
  • J.A. Marina. Elogio y refutación del ingenio. Anagrama.
  • Peter Szendy. Escucha. Ed. Paidós de música.
  • J.A. Vallejo-Nájera. Concierto para instrumentos desafinados. Colección comodin.
  • Paul Virilio. El cibermundo, la política de lo peor. Cátedra.
  • Mark Dery. Velocidad de escape. Siruela.
  • Paul Valéry. La idea fija. Visor.
  • Jorge Machado. ::: http://www.perantivirus.com/sosvirus/hackers/carnivor.htm
  • Jesús G. Barahona| Presentación de Creative Commons en España ::: http://www.globalproject.info/art-1090.html
  • Román Gubert. El eros electrónico .Ed. Taurus. 2000.
  • José Luis Brea. La era postmedia. Acción comunicativa, prácticas (post)artísticas y dispositivos neomediales . Formato PDF.
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