De la realidad heredada a la ficción soñada
luns, 27 de setembro do 2004, por isaac-cordal.

De la realidad heredada a la ficción soñada.
Isaac Cordal. Mayo 2002.

“Nuestro cuerpo esta sometido al cielo, el cielo esta sometido a la mente humana”
Leonardo Da Vinci

 Nos encontramos siempre observando dos mundos que habitan en un recipiente común que constantemente se ha sometido a operaciones estéticas en un quirófano llamado historia. Entre la ficción y la realidad, entre el sueño y la vigilia. El recipiente* es restaurado puntualmente cada día. Miles de añicos cronológicos esperan formar parte del gran contenedor que es el mundo. El hombre segrega la sensación de unión entre todos los pedazos de un recipiente que ya no reconoce ni siquiera su forma. Convertido en un bucle constante, el tecnócrata contemporáneo recompone pieza a pieza cada milésima y porción de mundo. Comenta Marshal Mcluhan en una entrevista que “Dante predijo que los hombres seguirían siendo fragmentos rotos hasta que se uniesen en una conciencia universal”.“Todo el planeta, toda la familia humana, será una sola conciencia”. Es el gran contenedor que predice Peter Sloterdijk.

 No es una restauración tradicional, el nuevo objeto es otra cosa, pasa de ser realidad a ser ficción para así poder justificar nuestro distanciamiento con la naturaleza. Comenta Mark Dery en su libro Velocidad de escape: “Las visiones de un ciberéxtasis son una seducción mortal que aleja nuestra atención de la destrucción de la naturaleza, de la descomposición del tejido social y del abismo cada vez mayor entre elite tecnocrática y las masas con salario mínimo. El peso de los problemas sociales, políticos y ecológicos hará que el despegue posthumano que deje atrás la biología, la gravedad y el siglo XX acabe estrellándose de nuevo contra la tierra”. Quizás las máquinas si se den cuenta de la belleza que se oculta entre los matorrales de la historia y obliguen al hombre a ser parte de la naturaleza y no su verdugo. Cuando el papel no sea necesario, quizás el hombre prescinda de los árboles. Esa es la premisa primaria en la deriva del Imperio Capitalista.

 Confusos no sabemos dónde habitamos, entre Ctrl S o Ctrl Z, entre hardware y software, confundiendo el día y la noche fuera de la habitación bunker donde residimos. Soñamos con máquinas que nos dejen descansar placidamente. Nos lavamos los dientes por la mañana, enjuagándonos la boca con cianuro. Sin remedio, compartimos el oxigeno tan sólo con nuestros semejantes, deseando que el carbono se mute en silicio y que criaturas de otros planetas cenen con nosotros.

 Así, esperamos un gran cambio, viviendo en los restos, borrando pistas que nos vinculen a nuestros ancestros para así crear una nueva realidad llamada ficción. Crear un mundo abstracto solo representable en 0 y 1. Mark Dery comenta la fuga ciega en que nos vemos inmersos; de un Paraíso Perdido arcaico a un Paraíso Recuperado futurista. La diferencia se encuentra en que el Paraíso Perdido es legado primario de un Dios prodigo creador, y que el Paraíso Recuperado lo crea el hombre a su antojo, mediante un poder demiúrgico que se otorga a sí mismo, mediante una distancia efectista creada mediante la coagulación de la ciencia y la tecnología en un solo ser, quizás podríamos llamarlo el posthumano como una etiqueta mas; no nos engañemos, no somos menos que ayer ni más que mañana, somos un ser múltiple cuyo único lastre es el hombre mismo. A estas alturas creo que el hombre no necesita más carnavales, ningún disfraz ni denominación nueva, ningún camuflaje puede confundirlo ya con la naturaleza.

 El hombre quiere ser alfa, hermoso, inteligente y dirigente. Clase social de la que nos habla Aldous Huxley en Un mundo feliz. Nadie quiere formar parte de la clase social maldita de los epsilones, deformes, semiretrasados, obreros más humildes. La diferencia originaria es la del hombre y la mujer, una suma 1+1=1, sabido que somos muy diferentes, representamos al ser humano. La diferencia secundaria se arrastra nítidamente desde la Revolución Francesa en la que los pobres miran a los ojos a los ricos y no encuentran justificación alguna para la diferencia. Digamos que hoy vivimos en lo secundario, una nueva elite más rica hace al pobre no poder sentirse un respirador apasionado en el mundo como diría Duchamp.

 El turismo espacial de elite marca una distancia hoy anecdótica, un nuevo modelo de emigración solo visto en películas. Para Marc Auge en la conferencia que dio en la Facultad “el turista tiene una mirada diferida, incapaz de situarse en el presente de sí mismo”. El mundo convertido en un Titanic que choca ya no contra un iceberg sino contra la replica del propio Titanic, necesita tierra firme y quizás este planeta ya no sea habitable, hoy ya se buscan nuevas postales estelares donde ir de vacaciones, mañana emigraremos por necesidad. Un amigo me comentaba que él siempre que iba a la luna iba al mismo sitio. Una calita llamada Sinus Iridorum (Valle del Arco iris). Claro esta, nada de viaje psicotrópico ni vuelo charter de la de NASA, tan solo con su telescopio portátil de a cinco mil. De viajar viajemos todos.

 La industria cinematográfica apoya la ficción, cada vez el mundo simbólico que hemos construido se nos antoja más real, y es que es un mundo a la carta. En un futuro, Blade Runner, será engullida por nuestra descendencia con la duda de sí es o no un film basado en hechos reales. Es sabido del paralelismo existente, cada vez mayor entre el mundo de la ciencia ficción y la ficción científica con su velocidad vertiginosa que contagia al mundo acelerándolo más allá de sus posibilidades. Destacaría una escena de la película en la que, Harrison Ford, pregunta sobre una lechuza que revolotea por la habitación, ante la duda si es natural o artificial pregunta: ¿Es artificial?.- Naturalmente, responde la replicante. Es una pregunta aplastada por la confusión de lo que es artificio y lo que es naturaleza, todo se entremezcla, parece tan natural nuestra evolución que estamos abobados dándonos chapuzones virtuales en el mar del Caribe y regresamos al frigorífico del hogar a la hora de la merienda como un reloj. Confundiendo el hambre con las ganas de comer.

 El hombre quiere ser el 1 y el 0 necesita de la existencia de Dios. Jerome Clayton Glen comenta la idea de que cuando en la tierra haya tanta gente como neuronas en el cerebro Dios tendrá un ser con el que se podrá comunicar de igual a igual. Teorías que ya no se basan en análisis científico sino que entran en la nueva poética romántica del siglo XXI. Con numerosas conjeturas que justifiquen nuestra existencia por el medio que sea. El ser humano se embarca en un nuevo desafio, no sólo conquista porciones del caosmos ya que lo habita. Quiere borrar la historia, crear un nuevo orden que cambie el espacio por el ciberespacio y vencer al tiempo perpetuándose en él por medio de la ciencia basada en la clonación reproductiva. Se habla de formas de vida orgánica en los espacios vacíos de la red. La ciencia lo que esta planteando es el humano perpetuo. Confia en ser programador informático de su propia existencia. Peter Sloterdijk en un artículo llamado La ironía cibernética escribe: “El ciberespacio muestra también el reverso estético de la ontología fundamental. Se entra por entero en un espacio, del que todavía poseemos no obstante dos opiniones ontológicas opuestas. Según una de ellas, decimos que es un espacio irreal o virtual, porque lo consideramos como no-visitantes, y que no presenta porción alguna del continuum público; según la otra, decimos que lo habitamos como un espacio real, en la medida que somos sus visitantes y no ponemos el acento en su virtualidad. La humanidad antigua conquisto su experiencia por medio de esta diferencia, la alternancia del mundo de la vigilia y el mundo del sueño, uno de los cuales describía como verdadero, común a todos, y el otro como falso y privado”. Solo basta visitar un ciber/café/tienda/panaderia/heladeria de los que hay en cada barrio y sentarse disimulando que juegas a matar el tiempo, toda la gente que te rodea no esta allí, desde el abuelete con la x estampada en la frente hasta el niño que les grita a sus compañeros que no lo abandonen, que millones de marcianitos le atacan por la retaguardia. En fin, es otro mundo. Hoy vinculado al ocio, mañana temprano a las estructuras de poder petrificándonos en el sustrato digital de la luz para unos pocos.”La simulación codifica una visión de ojo de Dios objetivista, esa visión tan familiar a funcionarios cargados con cuentas y controles”. Stefan Helmreich.

 Hemos mimado tanto nuestra fantasía que se ha solidificado en cosas reales. Habrá algo más brutal y alucinógeno, más extraterrestre que ver a un soldado estadounidense en el medio del desierto en Afganistán con sus cositas raras de héroe occidental. No puedo imaginarme que sensación tendría un nativo del lugar, viviendo en sus montañas con su fuego y su hambre viendo a un hombre maquina de la guerra del siglo XXI que ve en la oscuridad (y no es para buscar la verdad griega. La distancia es enorme y el capitalismo no asume que, no todo el planeta necesita salpicarse de el, compartimos un mismo espacio, pero no el mismo tiempo. De ahí la disparidad de calendarios en las distintas culturas).

 El mundo se disfraza de ficción para ser percibido de otra forma, ya no con la droga adulterada que nos vende el capitalismo (para reafirmar que es mala para la salud y para esclavizarnos en una única realidad). Sartori en Homo Videns comenta que “la facilidad de la era digital, representa la facilidad de la droga”. Digamos que existe una nueva conciencia con multitud de nombrecitos raros, como todo movimiento que se precie, el ciberpunk, ravers etc. que implica un vuelco hacia la tecnología pero con un pie en la naturaleza.

 Del rito dionisiaco al rito electrónico. Se habla de una temperatura psíquica de la tierra de la que habla Teilhard de Chardin. Seguimos con la resaca de los 60, se dice que los 90 tomaron el relevo de alguna manera de esa ideología inconformista. Según Timothy Leary “es bien sabido que el impulso que creo la industria del solfware y desde luego parte del hardware, especialmente el Apple Macintosh, proviene del movimiento hippie de los años sesenta. Steve Jobs (uno de los fundadores de Apple) fue a la India, tomó mucho ácido, estudio el budismo y al volver dijo que Edison había hecho mas por la humanidad que Buda. Y Bill Gates (fundador de Microsoft) era uno de los mayores psicodélicos de Harvard. Para mí es completamente lógico que si activas tu mente con drogas psicodélicas, la única forma en que puedes describir lo que sientes es electrónicamente”. Habría que ver realmente hasta que punto la psicodelia le afecta hoy en día al todo poderoso Bill Gates, puesto que más bien esta preocupado en rentabilizar al máximo su imperio que de sucumbir ante el delirio cibernético de las hordas modernas de freakers que piensan que ya mismo el mundo fuera de la red no existe.

 Bill Gates comenta en una entrevista “la única posibilidad que tengo de ganar dinero, necesario entre otras cosas para pagar el sueldo de mis empleados y remunerar a mis accionistas, es haciendo algo que sea infinitamente mejor que el Windows de hoy. Si no, los ingresos que obtengo son cero, nada de nada”. Esa es una gran preocupación psicodélica, no lo creo. Es una treta financiera para intentar que la gente no se atasque en el Windows 98 y cambie cada año de programa pagando una cuota mensual por su servidor. La industria de la tecnología digital y la ciencia genética están en la cumbre artificial del monopolio económico, porque sus futuros beneficios son incalculables, al igual que sus consecuencias. La genética se convertirá en la medicina básica del S XXI y el cibermundo será el antídoto para una sociedad modulada por las sociedades de control Deleuzianas, la masa social se ocultará bajo un velo llamado ficción pensando que son libres, tanto como ellas quieran. Quizás la única verdad de hoy es que la realidad ya no es rentable. Todo se equipará al slogan que reza la oferta y la demanda, la política sucumbe al capital y el recipiente destaca por encima de todo en el escaparate ficticio del capitalismo, reluciente en su aspecto físico pero agonizando en su interior. Nosotros reflejados ante el exceso de posibles formas de de vivir en una misma vida (como en un video juego), siempre queremos ser como el otro, vivir en pompas que se conviertan en cápsulas para aislarnos del mundo e incluso huir si es preciso lo más cómodamente posible.

 Giovanni Sartori comenta que “la televisión no es sólo instrumento de comunicación, es también paideia, un instrumento antropogenético, un médium que genera un nuevo ánthropos, un nuevo tipo de ser humano.” Lógica confusión de la realidad. Existe una comparación real de las drogas alucinógenas y el mundo digital y la cultura electrónica que se extiende por la red de redes. Timothy Leary con su premisa “el PC es el LSD de los 90”. Buscar una nueva conciencia en el ciberespacio y elegir una nueva realidad. No podemos ignorar cambios significativos, tales como que los gobernantes y pensadores de hoy nos muestran el mismo camino por el que ellos abogaban o desafiaban al sistema, si hay un cambio es siempre a gran velocidad y en la dirección contraria a lo deseable. Las imágenes del primer Woodstock de los 60 es un canto al amor, al hipnotismo crónico y el Woodstock de los 90, ¿un mal viaje?, no lo creo. Una respuesta ante el abusivo precio de los tickets para acceder al recinto. Creo que es muy significativo de cómo el Imperio nos trata de vender las cosas buenas de la vida por el doble de precio.

 Si bien es cierto que tanto el PC como el LSD garantizan una nueva percepción de la realidad, deberíamos quizás no distraernos al 100% en crear realidades paralelas, aprender nuevamente de éstas para ver que se puede hacer en la que estamos, porque la resaca digital puede ser un reencuentro con los restos del mundo después del holocausto. El LSD como un encuentro con nosotros mismos. Mark Dery comenta en Velocidad de escape: “Querían conseguir la conciencia cósmica a voluntad, no después de largos años de búsqueda, como Siddharta, sino al instante gracias a la química, en medio del ataque sensorial de un happening de alta tecnología”.

La nueva Torre de Babel. La ciudad plana como desafio a Dios.

“El mito de Babel representa la expulsión del hombre de un paraíso de la unidad, un paraíso cuyo contenido político podría llevar un nombre claro: el consensus, la conciencia perfecta entre convicciones y tareas”. Peter Sloterdijk. En el mismo barco.

 El apagón analógico como juicio final del siglo XX da paso a la era digital, pasamos de una era sedentaria analógica a una era digital nómada. La era digital une al hombre en un nuevo desafio a Dios. La nueva Torre de Babel esta construida por 1 y 0, las nuevas tecnologías han unido nuevamente al hombre en un lenguaje común que se comunica a gran velocidad y que hace que éste ya no quiera alcanzar el cielo sino que lo que desea es cambiar la realidad que nos ofrece la naturaleza por la ficción del mundo digital. No pisar el suelo o el intento de que no exista como tal. Se planteaba la diversidad como castigo, pero en la red convive un ser múltiple que interactúa por diversos intereses vinculados por el vicio a la red, la información, el aburrimiento, lo que sea que hace que el internauta viva pegado a la pantalla físicamente e inmerso en ella mentalmente. Un único ser dirigido por el Imperio del Capitalismo hacia el abismo de un espacio que no existe físicamente pero que lo aceptamos mentalmente.

“La catástrofe de Babel relata la escena originaria de la pérdida del consenso entre los hombres, el principio de la perversa pluralidad” Peter Sloterdijk. En el mismo barco.

 Esta pluralidad coexiste porque sería una estupidez decir que el mundo es un único bando, trata de serlo por medio de la globalización, pero puntualmente el mundo es un puzzle con muchas piezas diferentes. El capitalismo y su maquinaria de progreso convierten a los hombres en engranajes indispensables, sumisos para construir un nuevo mundo que vitalmente no les pertenece. Las multinacionales querían ser una sola, dominar el mundo en un monopolio sin precedentes. Nosotros empezamos a sentir esta lucha de poder que se engloba bajo el nombre de capitalismo. El sistema engulle sistemas, va creciendo bajo el estandarte del progreso que hasta ahora ha significado comodidades. Mark Dery escribe que: “Las máquinas de la producción industrial han dado paso a una nueva economía de la información que produce bienes intangibles: éxitos hollywoodienses, programas televisivos, parques temáticos de alta tecnología, modas de un minuto o transacciones que parpadean a través de haces de fibra óptica hasta terminales de la otra punta del mundo”. Tom Ray creador de Tierra un modelo computerizado de la posible evolución humana comenta: “la evolución como la historia de la diferenciada sobre vivencia de estructuras reproductivas de informaciones. Los programas computerizados que se auto reproducen -como los virus de computadora- se pueden considerar formas de vida”. Una empresa llamada Vida Artificial se dedica a simular y sintetizar por computadora dinámicas similares a la vida biológica. La teoría Darwiniana de las especies se puede digitalizar. Creen en cierto modo en que la vida podría ser un programa. “Los genes se entienden como especies de programas de computación”. Los programadores informáticos en cierto modo crean genótipos en organismos digitales, no todo es controlable. Stanishlaw Lem escribe en su libro Ciberiada que “un personaje construye un reino en miniatura hecho de matemáticas”. Se habla de que se encuentran computadores que operan más allá de nuestra comprensión animadas por lógicas lúgubres. Rushkoff describe en Cyberia una nueva conciencia que utiliza nuevas tecnologías y el ciberespacio para elegir una nueva realidad conscientemente.

 Por un lado la búsqueda de un Edén cibernético como nostalgia del Paraíso y por otro la sensación de comunión con un engranaje que devora el mundo. El hombre inmerso en el caos observa una Torre de Babel virtual como advertencia de un stop en su avance hacia la ficción y a su osadía de autopoiesis. Un primer desafío fue la construcción de grandes ciudades, una versión de la Torre de Babel en plano.

“es perfectamente imaginable una versión gnóstica del mito de Babel: quizá se encuentre todavía entre las arenas egipcias algún papiro, escrito desde la perspectiva de una crítica a la ciudad -dilatada hasta convertirse en crítica Universal-, El que se diga que Dios, el malvado arquitecto del mundo, habría cambiado de opinión tras la dispersión, y había conducido de nuevo hasta Babel al diseminado pueblo, con la orden de que prosiguieran la construcción de ciudades hasta llegar a la posmodernidad”. En el mismo barco. Peter Sloterdijk.

 La ciudad como la posibilidad de ver en lo oscuro, de crear su propio ritmo dentro del cosmos independientemente del día y la noche. Hace fuerte al hombre frente a la naturaleza. Esta diseminada en la superficie de la tierra para ser observada desde el cielo. Para que Dios tenga conciencia de que el hombre comienza a entenderse. Hoy el hombre habita en Babel, un piso que hipoteca su vida para ser sumiso en el sistema ciegamente. Así, entre el cielo y la tierra, el hombre se viste con la corona de la inteligencia sublime del demiurgo, y roza el suelo con tacón alto elevando su mirada a un mundo celeste que siempre desato la pasión por la ficción y los mitos. El hombre solo puede crear artificio, lo que no es artificio es porque no existe en la mente del hombre.”Somos participes en hacer de la naturaleza lo que es. Las cosas que entendemos como vida, en realidad tienen el status de lo artificial. Son artefactos de nuestro propio pensamiento. La vida artificial nos forzará a darnos cuenta de que la ciencia es nuestra construcción”. Tenemos esa extraña sensación de ser participes en el desarrollo de la última escena. De una ventana a otra.

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