Por Nicholas Negroponte

Vamos a centrarnos en lo que está ocurriendo ahora, en este preciso momento. En principio hablaré de ello en el contexto americano y luego lo trasladaré a Europa, tal y como yo la conozco. Si leen la prensa de hoy, sabrán que el 50% de los ordenadores vendidos en Norteamérica van a los hogares. Éste es un cambio fundamental. Hace apenas tres años y medio, el hogar se consideraba un lugar que no formaba parte del mercado. Las empresas que fabricaban ordenadores personales o procesadores no consideraban a los hogares como parte del mercado. Sin embargo, desde entonces hasta hoy, se han convertido en el mercado principal. Hoy las empresas dicen a sus empleados: encuentre un ordenador que tenga las prestaciones que usted considere necesarias, un ordenador portátil, y trabaje con él. Lléveselo a casa y de ahí a la oficina. El resultado es que el 40% de los ordenadores personales son portátiles.

La conclusión es que el flujo de ordenadores personales es altísimo. El 85% de los adolescentes americanos tiene un ordenador en casa; las familias con rentas inferiores a 20.000 dólares al año comprarán un ordenador personal si tiene un niño de 5 años para que pueda aprender. En Europa, las cifras son ligeramente inferiores, varían de país a país y dependen fundamentalmente del sistema de telecomunicaciones que, como ustedes saben, resulta excesivamente caro. Cuando los precios se reduzcan al coste que deberían tener y, además, se reduzcan los precios de los productos informáticos, van a poder ver la misma penetración en este sector en uno o dos años. No piensen que va a ser un fenómeno a cinco años, sino algo mucho más rápido.

Éste es el primer concepto que quería establecer: la rápida penetración de los ordenadores en el hogar. En segundo lugar, y voy a volver a utilizar el ejemplo de Estados Unidos, todos sabemos que no hay ningún americano de 13 años que sea analfabeto digital. Si de estas cifras elimino a los usuarios de Sega o Nintendo, se reducirían ligeramente, pero seguirá habiendo un grupo enorme de adolescentes que comprenden el mundo digital. Hay algo muy interesante que todavía no aparece en Europa pero que en Estados Unidos (y quizá no se lo crean) ya está surgiendo. Las personas mayores de 60 años se están convirtiendo en los mayores forofos de la comunicación «on line».

Cuando se midieron estas cifras por primera vez, yo me quedé absolutamente perplejo. Pensé entonces: tienen que ser personas cansadas, que por primera vez tienen tiempo para dedicarse a esta nueva ola. El 30% de los americanos mayores de 70 años tiene un ordenador personal. Es un grupo muy amplio. Hace unas semanas hablé con un grupo que se hacía llamar «Redsenior». El 25% de sus miembros estaba en sillas de ruedas; las mujeres de 75 años de edad estaban enseñando a las de 90 años a utilizar Internet. Una de ellas me dijo que la Red le había devuelto la ilusión de vivir. Había encontrado amigos por la Red y amigos que comparten con ella la misma afición. Esto es absolutamente extraordinario.

En definitiva, tenemos dos sectores de la población perfectamente delimitados en cuanto a integración a la ola digital: los jóvenes, que son el sector mayoritario, y los más mayores. Estos dos sectores tienen un común algo que ustedes no tienen: tiempo. Y aquí surge un nuevo sector a tener muy en cuenta: los «digital homeless» (los «sin hogar» digitales). A este grupo pertenecen todos ustedes, todo aquél que, por prisas, no ha tenido un momento para inspeccionar las nuevas vías de comunicación. Es decir, este grupo ha nacido demasiado pronto. En este momento, y con todos los respetos a todas las organizaciones y a todos los gobiernos del mundo, la sociedad activa se encuentra bajo el control de los ignorantes del mundo digital. Las personas que hoy ocupan los puestos principales en empresas y gobiernos son personas que no entienden el mundo digital para nada.

Cuando pregunto a las personas si dedican tiempo a la Red o si envían su correo por «e-mail», la respuesta siempre es la misma: no, no, la gente de mi oficina lo hace por mí. ¡Muchas gracias! Ya es hora de que las personas responsables de los gobiernos en los distintos países se vayan a casa y pregunten a sus hijos, porque los niños ya saben en lo que estamos metidos y usted no. Pídale a su nieto o a su hijo que le enseñe durante los fines de semana; le enseñará no el funcionamiento de la tecnología, pero sí el de la vida.

El tercer punto del que quiero hablar es Internet. Creo que la mejor manera de establecer un nivel de comprensión entre nosotros es que les descubra la Red y, para ello, la voy a inventar. Internet se creó en 1963, el momento en el que transcurría la guerra fría. El objetivo era recibir mensajes de tal manera que no pudiesen ser detenidos. Las personas que realizaron este trabajo desde 1963 hasta 1968 llegaron a una idea muy sencilla. Si yo quiero que un mensaje vaya de Bilbao a Bruselas y mi mensaje tiene 1.000 letras, lo que voy a hacer es dividir este mensaje en pequeños paquetes, poniendo 10 letras en cada paquete y la dirección de Bruselas, así como la frecuencia en la que lo envío; entonces, cuando tenga todos los paquetes definidos, los voy a enviar por caminos distintos. Cuando lleguen a Bruselas tendrán un número de serie y se ordenarán.

Si se pierde uno de los paquetes por el camino por falta de energía u otro problema, se vuelve a mandar hasta que llegue y se ordene con el resto. Con esta idea quiero llegar a que entiendan que esta manera de comunicación es incontrolable. Lo que se creó en ese momento fue un sistema de telecomunicación si posibles fallos y, además, totalmente descentralizado.

Al crecer el sistema, en 1971 yo fui de los primeros que lo utilizó, ya que fui profesor en el Ministerio de Defensa de los Estados Unidos. Internet siguió creciendo y nadie le hizo caso, hasta que la gente cayó en la cuenta de que era un sistema de comunicación incontrolable y totalmente descentralizado, lo cual es bueno y no malo.

Hoy no apreciamos y criticamos este orden descentralizado. Internet no es el desorden y el caos, y cualquiera que diga eso lo dirá porque no sabe de qué está hablando. Internet es un mecanismo muy ordenado y altamente descentralizado que tiene una estructura muy compleja y muy organizada. Yo no estoy diciendo que la información de la Red sea válida. El índice de ruido es enorme. Pero aunque a la gente no le quepa en la cabeza, un organismo descentralizado o sin cabeza líder puede tener un orden. Piensen en los patos. Cuando migran y van en bandada, el que va a la cabeza no es líder: la prueba es que, si le pegan tiro (no lo hagan), el grupo se dispersa para volverse a unir en la misma formación y seguir su camino. Cada pato es autónomo y sigue su proceso o camino.

Otro ejemplo práctico es que si ahora realizamos un experimento y todo ustedes se ponen a dar palmas, en un principio cada uno irá por su cuenta pero, al cabo de 3 minutos, el sonido se ordenará (se hizo la prueba en el congreso y, efectivamente, al cabo de escasos minutos todos daban palmas al unísono). Se han convertido en procesadores autónomos y se han ordenado entre ustedes. Han conseguido la sincronización sin un guía. A lo que quiero llegar es que el concepto que tenemos de orden sólo cuando hay alguien que nos conduce ha desaparecido; hoy el concepto de la sincronización es completamente distinto.

Cuando nos dimos cuenta de que los bit no se paran en orden vimos varias situaciones. Hace un año, en febrero, un religioso islámico pidió que se extraditase a Madonna y a Michael Jackson para hacerles un juicio en Teherán por infringir la ley fundamentalista. No se hizo, por supuesto, eso es impensable. Ese mismo mes, sin embargo, un matrimonio que vivía en los California tenía bit que eran legales de acuerdo a las leyes de California y de su localidad, Cupertino. Un hombre en Tennessee entra en su ordenador y no le gustan los bit o información que aquel matrimonio tenía. Él llama al comisario, al que tampoco le gustan, y éste a su vez llama al comisario de Cupertino y el matrimonio es arrestado. Se les envía a Tenessee y se les juzga, de tal manera que el protagonista de nuestra historia, el señor Thoma, es encarcelado. Yo entonces me pregunto, ¿pero qué pasa? A Madonna y Michael Jackson no se les envío a Teherán y los Thoma si a Tenessee.

Esto significa que en el ciberespacio no hay espacio, es global, no hay regionalidad. Éste es uno de los temas más importantes. Si intentamos encontrar una ley en el ciberespacio sabemos que es universal, ni española, ni americana; es de todos. Los bit no se paran, no reconocen las fronteras a ningún nivel. Hoy todo el mundo se centra en el contenido de la Red, en la pornografía; me gustaría poder demostrarles la poca pornografía que hay. Si lo calculamos, es de un ratio de 1 a 100. Por el contrario, hay que prestar atención a otro asunto, y no tanto al contenido. Si sólo nos centramos en el contenido dejaremos de lado la cuestión más importante que se está dando en la Red: el dinero. En los próximos 6 meses veremos que se prestará mucha atención al dinero digital. El dinero que circule por la Red tendrá un sistema de cómputo muy distinto al que hoy entendemos. Si les preocupa la pornografía, habrá que buscar a las personas que la introducen. Los gobiernos no pueden hacer nada. Yo no estoy a favor de la pornografía ni de la anarquía, pero esto no es lo importante. Lo importante es que estamos ante un fenómeno descentralizado e incontrolable. Estados Unidos ha cometido un estúpido error al aprobar la Ley de Decencia que, además, es ilegal e inconstitucional. El Tribunal Supremo no la debió aprobar.

Para terminar, diré que los próximos ocho meses van a ser muy importantes. Aunque las telecomunicaciones no estén evolucionando demasiado rápidamente, nosotros, como personas, debemos integrarnos en la era digital.

Fonte: http://www.um.es/ gtiweb/fjmm/negropon.htm

Enviar comentario .