Este es el quinto de una serie de artículos extraídos de un pequeño dossier de 61 páginas que elaboré en diciembre de 2008. La parte cuarta fue publicada el pasado día 07 de mayo.

Al final del primer artículo de la serie se incluye un archivo con el índice del dossier original y la lista con los nombres de los autores cuyo trabajo he muestreado.

5.- Este nuevo ciclo de neoliberalismo económico mundial que comienza en los años 80 (y fragua en los 90 con la superación del supuesto enemigo soviético), y que es en realidad el resurgir imperialista (tras el fiasco de Vietnam) del estado más genuinamente capitalista, supone también el comienzo de una nueva etapa de empobrecimiento e ignominia para las naciones “en vías de desarrollo”. Veamos el papel de la oligarquía norteamericana en este proceso de creación de pobreza mundial, primero fijándonos en la “Revolución Verde”, después analizando lo que Eric Toussaint nos dice sobre el Banco Mundial, y finalmente atendiendo al testimonio de quien ha trabajado como “asesino económico”.

- [...] La ingeniería genética agroquímica es la tercera generación de las tecnologías industriales run-away (salir huyendo). La primera y segunda generaciones fueron la tecnología petroquímica y la nuclear, las cuales surgieron respectivamente en los años 40 y 50. En un comienzo fueron recibidas como triunfos de la innovación industrial, de grandes beneficios potenciales para la humanidad. No es necesario decir que se prestó escasa consideración a sus posibles consecuencias para el medio ambiente y la salud, las que, como todo el mundo sabe, han resultado ser extremadamente graves.

Por contraste, existen, incluso en tan temprano estadio de la ingeniería genética (1998), numerosos datos científicos [...] Sencillamente, las autoridades gubernamentales no pueden ignorar los numerosos estudios de revistas científicas especializadas que apuntan a los riesgos para la salud humana y animal de la leche rBGH. Todavía no ha aparecido ningún estudio formal que sugiera que se han exagerado estos riesgos. Por supuesto, la industria biotecnológica ha reaccionado ante estos estudios, pero solamente con comunicados de prensa parciales y críticas inéditas, procedentes de sus voceros en el mundo académico. Es por eso que el alcance del debate sobre la ingeniería genética agroquímica debería ser más amplio y extenderse a las comunidades médica internacional y de científicos independientes, cuyas contribuciones a este asunto relativamente nuevo han sido hasta ahora, salvo notables excepciones, mínimas.

Al mismo tiempo, en lugar de examinar esta nueva tecnología en sí misma, los científicos y los reguladores deberían ver que está motivada por las mismas razones comerciales que llevaron al desarrollo de la industria nuclear y todas sus promesas vacías (por ejemplo, que produciría electricidad “demasiado barata para medirse”), y que ha creado en todo el mundo problemas de contaminación irreversibles y a gran escala. Deberían darse cuenta también de que el desarrollo de la industria petroquímica, que ha hecho posible la agricultura industrial y por tanto la revolución verde en el Tercer Mundo -con promesas igualmente vacías, tenía los mismos motivos-, ha dejado un legado de erosión, desertificación y contaminación, ha forzado a incontables millones de pequeños agricultores a cambiar la tierra por los suburbios, y ha minado nuestra salud con sus alimentos de baja calidad y contaminados por pesticidas, cuyo consumo ha contribuido notablemente al aumento de un buen número de enfermedades crónicas, entre las que se incluye el cáncer, que ahora afecta a cerca de una de cada dos personas.[...]

La propaganda de Monsanto [y otras grandes corporaciones de la agroindustria] se alimenta de numerosos mitos de la agricultura moderna en torno al hambre, la producción de alimentos y la propia agricultura. Desgraciadamente, estos mitos han sido y continúan siendo repetidos tan a menudo que se toman como ciertos. Proporcionan una cobertura conveniente a Monsanto y otras multinacionales de la biotecnología y la agroindustria, las cuales son responsables directos del aumento del hambre en el mundo.[...]

No existe ninguna leyenda sobre el hambre. Se estima que en la actualidad (1998) 786 millones de personas pasan hambre. Y este número sigue aumentando. De 1970 a 1990, con la excepción de China, el número de personas hambrientas ha aumentado un 11%.

La leyenda creada no se refiere al hambre sino a la causa principal que la genera. Monsanto nos hace creer que la producción agrícola no está aumentando al mismo ritmo que crece la población [lo cual entronca con la teoría malthusiana que, aún hoy, a todos se nos enseña en la escuela]. Hasta ahora, numerosos estudios y estadísticas refutan esta afirmación. De hecho, aunque el hambre en el mundo aumentó desde 1970, también lo ha hecho en la misma proporción la producción alimentaria per capita. En Sudamérica, el número de hambrientos aumentó en un 19%, y los suministros per capita en casi un 8%. En el Sur de Asia, el hambre y los alimentos per capita han crecido en un 9%.

Estas estadísticas y muchas otras indican que el crecimiento demográfico no ha sido, por lo menos actualmente, la razón principal del aumento del hambre desde 1970. En teoría, el volumen total de alimentos disponibles por individuo ha aumentado de manera significativa. Entonces ¿cuál es la razón principal del hambre en el mundo? Básicamente: la dependencia alimentaria. El sistema industrial, desde hace siglos y prácticamente en todas las partes del planeta, ha expulsado a las comunidades indígenas o campesinas de sus tierras, apropiándoselas para instalar allí cultivos de exportación. Los beneficios obtenidos a partir de estas exportaciones constituyen “la acumulación primitiva de capital” fundamental que requiere el desarrollo industrial en cualquier sociedad. Las consecuencias: millones de campesinos han perdido sus tierras, tradiciones y comunidades, y, de forma más inmediata, su autosuficiencia alimentaria. Expulsados de sus tierras, emigran a las nuevas ciudades industriales donde rápidamente pasan a formar parte de las clases urbanas empobrecidas que compiten por trabajos mal pagados en los complejos industriales urbanos. Actualmente, más de 500 millones de habitantes de zonas rurales del Tercer Mundo no poseen tierra, o por lo menos no la suficiente para autoabastecerse.

Así comienza la dependencia alimentaria. Adquirir alimentos es posible únicamente mediante pago, y si perdieran su poder adquisitivo se verían privados de alimento. Incrementar la producción agrícola no es el remedio para solucionar el hambre, ya que ésta está causada fundamentalmente por la imposibilidad de acceder a la tierra y/o mantener el poder adquisitivo. Como queda reflejado en el informe de Food First: “Si no accedes a la tierra donde poder cultivar tus alimentos y no puedes comprarlos, pasarás hambre aunque la tecnología incremente los rendimientos”.[...]

El mito sobre los mayores rendimientos obtenidos en las grandes explotaciones es corolario de la presunción de que un aumento de producción resolverá el problema del hambre. “Para erradicar el hambre necesitamos aumentar la producción y por lo tanto aumentar la dimensión de las explotaciones, y tecnología más avanzada”. Esta carrera para aumentar el tamaño de las explotaciones e intensificar la producción tiende a expulsar de la actividad agrícola a los pequeños propietarios. Desde la II Guerra Mundial, en Estados Unidos el tamaño medio de las explotaciones ha aumentado en más del doble. Durante ese mismo período, el número de explotaciones ha disminuido dos tercios y el número de agricultores duplica este último porcentaje. Es el proceso usual: destrucción de las comunidades rurales y éxodo de miles de campesinos desarraigados y empobrecidos. Como resultado, aumenta el desempleo, el crimen, la dependencia alimentaria y el hambre. Las consecuencias que conlleva, para el Tercer Mundo, la proliferación de grandes explotaciones y la tecnificación de éstas, serán aún más catastróficas que las esperadas.

La aplicación de nuevas tecnologías también arrasa a las comunidades campesinas y su autosuficiencia alimentaria. El avance de las nuevas tecnologías desplaza a los trabajadores agrícolas y representa un desastre para todos, menos para las explotaciones más grandes. Los investigadores que analizan los efectos de la biotecnología constatan que la mayor parte de los agricultores no se beneficia del cambio tecnológico. Los beneficiarios sólo son aquellos que primero adoptan las nuevas tecnologías, que normalmente son los que operan a gran escala. “Estos últimos tienen capacidad de aportar rápidamente capital para invertir en la nueva tecnología. Mantendrán sus beneficios incluso cuando los precios por unidad caigan. Al mismo tiempo, la caída de precios boicotea los esfuerzos de aquellos que, [viéndose forzados por el cambio], adoptaron la novedad tecnológica [sólo] para mantenerse en un mercado en continua fluctuación.[...]

- Entrevista de Miguel Riera a Eric Toussaint, presidente del Comité por la anulación de la deuda del Tercer Mundo-Bélgica, con motivo de la presentación en 2007 de su libro BANCO MUNDIAL. EL GOLPE DE ESTADO PERMANENTE

Tu libro tiene un subtítulo muy provocativo: “El golpe de Estado permanente”. ¿Quieres explicarnos por qué ese subtítulo?

Quería poner el énfasis en el hecho de que el Banco Mundial ha apoyado durante toda su historia a muchos regímenes dictatoriales aliados de Estados Unidos o de las potencias imperialistas que con Estados Unidos participan en la dirección del Banco Mundial, del FMI (Fondo Monetario Internacional), Organización Mundial del Comercio (OMC), etc. Hablo de Inglaterra, Francia, Alemania, Japón y algunas potencias imperialistas menores.

Quería subrayar que el Banco Mundial ha apoyado a regímenes dictatoriales o ha participado en la desestabilización de regímenes democráticos. Por citar algún ejemplo ahora, explico en el libro cómo el Banco Mundial contribuyó a desestabilizar el régimen de Joao Goulart, en Brasil, a inicios de los sesenta; cómo suspendió los préstamos al régimen de Salvador Allende en Chile a inicios de los setenta; cómo suspendió la ayuda al régimen sandinista en los años ochenta.

El Banco Mundial, que parece ser un instrumento bastante ineficaz para el desarrollo, según la opinión mayoritaria de los comentaristas, en realidad es un instrumento de la política exterior de Estados Unidos y una institución que interviene directamente en la vida política de los países miembros del Banco Mundial.

Hablo de la vida política de los países del llamado Tercer Mundo, porque el Banco Mundial no interviene en la vida económica y política de Estados Unidos, de Bélgica o de España... Esa es la idea de “golpe de Estado permanente”. Y se puede añadir una idea más: a través del chantaje de la deuda exterior, el Banco Mundial interviene en las decisiones ordinarias de los gobiernos de los países endeudados.

Para seguir con los ejemplos, cuando, en 2005, el actual presidente de Ecuador, Rafael Correa, era ministro de Finanzas, estableció una política que consistía en utilizar la mayor parte de los ingresos del petróleo para gastos sociales; el Banco Mundial exigió terminar con esa política, el ministro se negó a hacerlo y bajo la presión de sus colegas tuvo que dimitir. Fue una intervención exterior del Banco Mundial, en este caso conjuntamente con el Fondo Monetario Internacional, que logró la renuncia de un ministro.

Vamos a decirlo de una manera suave: ¿crees que la indiferencia del Banco Mundial en cuanto al respeto de los Derechos Humanos y la democracia sigue existiendo hoy, que no es una historia del pasado sino del presente y quizá del futuro?

Sí, esa indiferencia, en la práctica, sigue existiendo. Hay, sin embargo, un cambio muy importante a nivel de discurso. Ahora el Banco Mundial integra la cuestión de los Derechos Humanos en su discurso, incluso de manera muy viva, en su política de comunicación pública o en su política para recuperar, cooptar, organizaciones de la llamada sociedad civil (ONGs, etc., aunque en realidad el Banco Mundial gasta sólo una parte mínima de su dinero en apoyar proyectos de ONGs en el sector de las mujeres, de la salud, de la educación).

Supuestamente busca promover la implementación de los Derechos Humanos. Pero, en conjunto, sigue con una política macroeconómica que implica el no respeto de los Derechos Humanos tal y como son definidos en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 o en varios pactos y tratados internacionales, como el Tratado sobre los Derechos económico-sociales y culturales del año 1966.

La política macroeconómica del Banco Mundial significa más privatizaciones en los países en desarrollo, y privatización quiere decir por una parte que empresas estratégicas de los países endeudados son compradas por las transnacionales del Norte, y por otra parte implica privatizar la salud, la educación y otro tipo de servicios fundamentales como correos, telecomunicaciones, distribución de agua... Eso, de manera evidente, como indica la experiencia, es totalmente contradictorio con la implementación de los Derechos Humanos a nivel planetario.

¿Y en cuanto a la democracia, crees que el Banco Mundial sigue apoyando o va apoyar en el futuro a regímenes dictatoriales en los que no se respeten las libertades políticas?

El Banco Mundial apoya dictaduras, eso está claro. Pakistán, por ejemplo, que es un “cliente” según la terminología del Banco Mundial, un “cliente mayor”, es una dictadura militar (2007), y ciertamente un aliado estratégico de Estados Unidos en la región. Podríamos tomar también el caso de Turquía, que no es una dictadura militar pero donde hay una clara ausencia de respeto de los Derechos Humanos y de los derechos políticos, por ejemplo de los kurdos. Turquía es un país que siempre ha sido “cliente” del Banco Mundial. O en África, el Chad, un país sometido a la dictadura militar de Idriss Déby; el Banco Mundial está allí porque hay petróleo y las empresas transnacionales norteamericanas tienen importantes intereses en esa región. Es evidente que el Banco Mundial está ahí auxiliando la política de inversión de esas transnacionales del petróleo.

La actuación futura del Banco dependerá de la estrategia de Estados Unidos. Algunos analistas piensan que, al menos en una parte de Asia, la estrategia de Estados Unidos vuelve a ser de apoyo directo a dictaduras.

Un segundo subtítulo del libro, “La agenda oculta del Consenso de Washington”, da a entender que existió desde el principio, desde la constitución del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, una mala voluntad oculta, una intencionalidad de constituirse en un elemento de dominación.

Al hablar del Consenso de Washington lo hago de las políticas aplicadas de manera generalizada desde los años 1989 y 1990, cuando nació ese concepto. ¿Qué quiero decir con ese subtítulo? Pues subrayar que la parte escondida de esas políticas contempla una visión de alcance planetario para reconquistar todas las economías, inscribiéndolas en el sistema capitalista, y establece una coherencia en el tipo de recetas que se imponen con tal propósito.

Yo explico en mi libro, por ejemplo, que el tipo de política aplicada dentro del marco del ajuste estructural impuesto por el Banco Mundial y el FMI ya había nacido en los años sesenta, pero con el Consenso de Washington lo prioritario en las medidas de reforma son las privatizaciones, y en los años noventa y hasta el 2000 se produce una gran ola de reconquista por parte de las grandes transnacionales, que adquieren el control de los recursos naturales de los llamados países en desarrollo, y también el de sus ejes estratégicos tanto a nivel industrial como a nivel de servicios. Este sesgo es relativamente nuevo y forma parte de toda una estrategia coherente con la intención que he señalado.

¿Más allá del tema de las privatizaciones y de la voluntad de apropiación de los recursos de los países en vías de desarrollo, podrías especificar cuáles son las líneas maestras de los Planes de Ajuste Estructural?

Sí, claro. Hay dos niveles en el Ajuste Estructural.

Por una parte se imponen medidas de choque; en general, las medidas de choque consisten en devaluar de manera brutal la moneda de un país en desarrollo y aumentar de manera brutal la tasa de interés interna. Por ejemplo, la moneda de los países del África francófona -países que tienen una moneda común, CFA- fue devaluada en un 50% en enero de 1994. La moneda de Brasil, el real, fue devaluada en un 44% en el año 1999.

Todas estas brutales devaluaciones tienen como objetivo teórico aumentar la competitividad en el mercado mundial de los países endeudados, para aumentar sus ingresos por exportación y así asegurar el pago de la deuda externa. La elevación de la tasa de interés interna supuestamente sirve para atraer capital exterior, pero en realidad desemboca en una recesión general, porque el consumo baja como consecuencia de dos cosas: por la devaluación, que aumenta los precios internos porque muchas mercancías son importadas, y porque la gente no tiene ya acceso a los préstamos porque la tasa de interés interna ha aumentado. Los pequeños-medianos productores, incluso en ocasiones hasta los grandes productores nacionales, no pueden aumentar la inversión porque la tasa de interés interna es demasiado elevada. Todo eso provoca una cadena de quiebras, tal y como hemos visto en el sureste de Asia en 1997-1998, quiebras de bancos y quiebras de empresas industriales y de servicios.

Estas son en general las medidas de choque, que desembocan en un desastre: recesión y aumento del desempleo. Por ejemplo, volviendo al sureste asiático, tras seis meses de aplicación de las políticas del FMI y del Banco Mundial, de finales del 97 a inicios del 98, 23 millones de personas se quedaron sin empleo.

¿Y después de las medidas de choque?

Las medidas estructurales tienen como eje principal la apertura de la economía de los países en vías de desarrollo. Eso implica suprimir o suavizar sus barreras aduaneras y permitir las importaciones sin aplicarles impuestos, lo que pone en competencia a los productores locales con los productores del mercado mundial; en general ese proceso termina con la quiebra de muchos productores locales. También se suprimen las barreras al movimiento de capitales.

La posibilidad de sacar del país esos capitales, extranjeros o nacionales, tiene como objetivo aumentar las inversiones extranjeras, pero en realidad lo que hace es entregar el país a la voluntad del capital internacional, que puede entrar y salir cuando quiere, incluso organizando ataques especulativos contra el propio país que lo acoge (eso se hizo contra México en 1994-1995; contra los países asiáticos, como acabo de mencionar; contra Brasil, Argentina, Turquía, hace poco contra Tailandia). Y además permite a los capitalistas del sur legalizar la fuga de capitales.

Ahora ya no se puede hablar de fuga de capitales, es algo totalmente legal; pueden colocar libremente sus capitales en los mercados financieros del Norte. Aunque ya lo he citado, un aspecto especialmente negativo consiste en la privatización de empresas estratégicas, tanto si son empresas que operan sobre recursos naturales como si pertenecen al sector servicios. Hay una gran presión para privatizar la distribución del agua, la producción y distribución de electricidad, el correo, las telecomunicaciones...

Todo tiene que ser privatizado... esa es la política del Banco Mundial y del FMI. Ello implica también la exigencia a los pobres del pago por servicios básicos, como la educación y la salud. Hace veinte años, en África, el acceso a los servicios básicos de la salud, a los medicamentos básicos era casi gratuito. La nueva política consiste en exigir el pago de esos servicios de salud. Las familias tienen que pagar al maestro de primaria en la pequeña escuela de la aldea. Este es un elemento fundamental de la política estructural.

¿Y en cuanto a la política fiscal?

A nivel de impuestos las medidas empujan a suprimir los impuestos progresivos y aumentar de manera tremenda los impuestos indirectos, como el IVA. En África del oeste hay una tasa única de IVA del 19%, incluso sobre el servicio de agua o de luz.

Estas políticas aumentan de manera estructural la subordinación de las economías del Sur a los capitales del Norte, pero son favorables a las clases capitalistas locales del Sur, que aumentan su carácter rentista. Como consecuencia, aumenta la desigualdad dentro de los países del Sur y se excluye a una parte todavía mayor de la población respecto a servicios básicos.

¿Quiere eso decir que los planes del BM y del FMI, en vez de lograr que disminuya la pobreza, en realidad hacen que aumente?

Efectivamente, podemos afirmar que hay un aumento de la pobreza en los países del Sur a pesar de las afirmaciones contrarias del Banco Mundial.

¿Cuál es el impacto de las políticas del Banco Mundial (y del FMI, claro, pues no podemos dejar de lado a esta institución), en las posibilidades de autoabastecimiento alimentario de los países del sur?

Esto es muy importante. La política del Banco Mundial, desde su inicio a finales de los años cuarenta, y en relación a su supuesta voluntad de desarrollar los países del Sur, estaba orientada a aumentar sus exportaciones, tanto de materias primas como de productos agrícolas. ¿Qué implica esto por ejemplo para África?

África, hasta inicios de los sesenta, era autosuficiente en producción de cereales para alimentar a la población, pero ahora África es importadora neta de cereales. Bajo las recomendaciones del Banco Mundial y de otros organismos internacionales, África aumentó su producción de productos agrícolas de exportación, tipo café, té, cacao, algodón, etc., y disminuyó su producción de cereales con el argumento de que los cereales se producen mejor en regiones del Norte con clima templado, y que los países del Sur podrían intercambiar de manera ventajosa para ellos sus productos tropicales contra los productos del Norte, sobre todo cereales.

La consecuencia es que regiones enteras del Sur redujeron su soberanía alimentaria, es decir, no son capaces de alimentar a su población, sino que dependen de las importaciones de cereales y de sus exportaciones de productos tropicales.

Frente a este panorama, ¿existen alternativas?

Por supuesto. La necesidad de plantear alternativas ha sido afirmada en las luchas de masas... ya en los años ochenta hubo un levantamiento contra planes que defendía el Banco Mundial: en 1984 en la República Dominicana; el 27 de febrero de 1989 con el levantamiento en Caracas contra el FMI. Ha habido numerosas protestas populares contra las políticas impuestas por el Banco Mundial y el FMI. De ahí que, en particular en América Latina, se han elegido democráticamente gobiernos que han puesto en práctica políticas independientes del Banco Mundial y del FMI, políticas que están más allá de la lógica capitalista neoliberal. Me refiero a la elección de Chávez en 1998 y a su reelección reciente, a la de Lula, de Tabaré Vázquez en Uruguay, de Evo Morales en Bolivia, de Rafael Correa en Ecuador, Kirchner en Argentina, podemos también incluir a Ortega en Nicaragua...

Ahora, en casi la mayoría de los gobiernos de América Latina, se expresa a nivel retórico un rechazo de las políticas defendidas por el Banco Mundial. A nivel real yo diría que los países que de verdad implementan políticas que se distancian de manera radical del FMI y del Banco Mundial son Venezuela, Bolivia y, quizá, Ecuador, es pronto para saberlo. Porque del lado de Brasil, Uruguay, Chile o Argentina, la ruptura con la política del FMI y el Banco Mundial es muy liviana, en realidad ni siquiera puede hablarse de ruptura. Eso es muy claro en el caso de Lula y Tabaré Vázquez. Lula mantiene una tasa de interés super alta, no hay ningún control sobre movimientos de capital, el Banco Central continúa totalmente autónomo del gobierno y del poder legislativo, y se pone en práctica una política asistencial dentro del marco de las políticas recomendadas por el Banco Mundial. En cambio, en Venezuela y Bolivia hay un elemento central de ruptura con la política del Banco Mundial y del FMI, que son las renacionalizaciones o desprivatizaciones. Renacionalización de los recursos naturales por parte de Bolivia, y en Venezuela la renacionalización de CANTV a nivel de telecomunicaciones y anuncio de la renacionalización del sector de la electricidad, además de la toma del control de las empresas públicas que se produjo en el 2002-2003.

Es un inicio de ruptura con el marco general de la política del Banco Mundial. Vamos a ver lo que ocurre con la deuda, porque Venezuela sigue pagando su deuda externa y transfiere hacia sus acreedores una cantidad muy importante de recursos. Vamos a ver si en el futuro también a este nivel Venezuela, Bolivia y Ecuador van a tomar medidas hacia una política más coherente con su orientación.

Chávez, Evo Morales, Kirchner y Rafael Correa se declararon a favor de la creación de un Banco común del Sur y se anunció oficialmente la creación de tal Banco, después de una reunión entre Kirchner y Chávez. ¿Qué papel debería desempeñar este banco?

Los países del Sur están en condiciones de salir del Banco Mundial y del FMI y de reunirse en un Banco del Sur multilateral para apoyar proyectos dentro del marco del socialismo del siglo XXI. Es decir, proyectos que no tienen nada que ver con el desarrollo capitalista de sus economías sino con el desarrollo del sector público, y también a nivel de cooperativas, comunidades indígenas... Esa es una posibilidad, aunque hay otra, que es tener un Banco público del Sur que potencie un supuesto desarrollo capitalista nacional del Sur, y eso no constituye una alternativa.

Lo que se precisa es un Banco del Sur situado dentro del marco de una ruptura, es decir, una verdadera alternativa. La coyuntura económica y política actual favorece este tipo de alternativa. Las condiciones de América Latina son mucho más favorables que durante la década perdida de la crisis de la deuda en los años ochenta. Hay posibilidades económicas y hay una voluntad política de la mayoría de los pueblos de América Latina para una ruptura radical con el sistema capitalista. El problema central es la cuestión de la voluntad política. De manera evidente, Lula y Tabaré Vázquez no tienen esa voluntad política, mientras que Chávez, Morales y Kirchner, y probablemente Correa, se inclinan hacia la ruptura.

En cualquier caso, y dado el elevado déficit estadounidense y su repercusión sobre el dólar, que seguirá bajando, se necesita un frente de países del Sur que puedan situar sus reservas en un Banco propio y no tenerlas invertidas en bonos del tesoro de Estados Unidos. Un banco del ALBA, capaz de financiar proyectos comunes en infraestructuras, en la industrialización, en la transformación de las exportaciones, atento al desarrollo del mercado interno. Un Banco así sería un instrumento muy importante para el proyecto de desarrollo del socialismo del siglo XXI.

Una última cuestión. Tu libro no trata exclusivamente de aspectos económicos relacionados con las políticas del Banco Mudial, sino que aborda también cuestiones de naturaleza política. No es un libro técnico, a pesar de la cantidad de datos económicos que contiene.

Ciertamente está escrito desde un punto de vista político. La parte económica ha sido casi siempre muy importante en mi trabajo, aunque nunca he dejado de tener en cuenta los factores políticos y geoestratégicos; pero en el caso de este libro sobre el Banco Mundial se trata sobre todo de política y de geoestrategia.

El Banco Mundial no es una institución con fines principalmente económicos, sino un instrumento de la política exterior de las grandes potencias, encabezadas por Estados Unidos. Este libro está basado en un trabajo de investigación hecho a partir de una amplia documentación del propio Banco Mundial. Leí más de 15.000 páginas de documentos, así que el lector puede encontrar en el libro argumentos y hechos poco conocidos pero cuyas fuentes se encuentran en la propia documentación del Banco...

Estudiando de manera muy crítica esos documentos he podido sacar a la luz cosas que nunca habían sido escritas, por ejemplo que el Banco Mundial, a inicios de los sesenta, obligó a los países africanos que habían alcanzado la independencia a asumir la deuda contraída por Gran Bretaña, Francia y Bélgica para explotar los recursos naturales de los países colonizados, lo que constituye una deuda odiosa que no debía haber sido pagada.

También muestro la importancia del impacto de la revolución cubana en 1959-60 sobre la política de Estados Unidos y del Banco Mundial en América Latina al producirse la victoria de la revolución. Hay documentos que revelan cómo en el seno del Banco Mundial se tomaba en cuenta, y muy en serio, el peligro del contagio revolucionario en América Latina.

El libro demuestra fehacientemente, por ejemplo, que en sus primeros 17 años de existencia, el Banco Mundial no concedió ni un solo préstamo para escuelas o para el abastecimiento de agua y tratamiento de residuos. O revela el doble discurso del Banco Mundial comparando las declaraciones oficiales de la institución con sus memorándums internos.[...]

-  Entrevista a John Perkins, antiguo jefe económico de Chas. T. Main Inc., autor de CONFESIONES DE UN SICARIO ECONÓMICO.

Nosotros, los sicarios económicos, hemos sido realmente los autores materiales al crear verdaderamente este imperio mundial. Y trabajamos de muchas maneras diferentes. Pero quizás lo más común es identificar un país que tiene recursos naturales, como el petróleo. Entonces se concreta un gran préstamo a ese país a través del Banco Mundial o una de sus organizaciones hermanas. Pero el dinero nunca va a ese país. En lugar de ello, va a nuestras grandes corporaciones para construir los proyectos de infraestructura en ese país. Centrales eléctricas, parques industriales, puertos... Cosas que benefician sólo a unos pocos ricos en ese país, además de nuestras corporaciones. Pero realmente no ayudan a la mayoría de la gente en absoluto. En cualquier caso, esas personas y todo el país son los que quedan con una inmensa deuda que no pueden pagar. Se trata de una gran deuda que no pueden pagar, y eso es parte del plan, que ellos no la puedan pagar. Y así, en algún momento, nosotros los sicarios económicos volvemos y les decimos: "escuchen, ustedes nos deben mucho dinero y no pueden pagar su deuda, así que... vendan su petróleo muy barato a nuestras compañías, permítannos construir una base militar en su país, envíen tropas en apoyo a las nuestras en alguna parte del mundo, por ejemplo Iraq, o voten de acuerdo con nosotros en Naciones Unidas", para tener su empresa de electricidad nacional privatizada, su abastecimiento de agua privatizado y su sistema de producción textil privatizado, vendidos a corporaciones norteamericanas u otras corporaciones multinacionales. Por lo tanto, existe un gran entramado, y es muy típica la forma en que el FMI y el Banco Mundial trabajan, para endeudar a un país, de una manera que no puedan pagar la deuda. Y, a continuación, ofrecen refinanciar esa deuda, y pagar más interés. Y tú exiges este "quid pro quo", lo que usted llama una condicionalidad o la “buena gestión pública”, lo que significa, básicamente, que tienen que vender sus recursos, incluidos muchos de sus servicios sociales, sus empresas de servicios públicos, sus sistemas escolares a veces, sus sistemas penales, sus sistemas de seguridad... a las corporaciones extranjeras. Por lo tanto es una planificación doble - triple – cuádruple.

-IRÁN 1953-

El precedente de un Asesino Económico realmente empezó a principios de los 50’s, cuando el democráticamente elegido "Mossadegh" (1951), que fue electo en Irán, fue considerado como "La esperanza de la democracia" en el Oriente Medio y en todo el mundo. Fue el hombre del año en la revista TIME. Pero una de las cosas que trajo y que implementó fue la idea de que las compañías petroleras extranjeras debían pagarle al pueblo iraní por el petróleo que estaban extrayendo, lo que se estaba llevando a cabo en Irán, y el pueblo iraní debía beneficiarse de su propio petróleo -política poco común-. No nos gustó eso, por supuesto, pero temíamos hacer lo que normalmente hacemos, que era enviar a los militares. En cambio, enviamos a un agente de la CIA, Kermit Roosevelt, familiar de Teddy Roosevelt. Y Kermit fue enviado con unos cuantos millones de dólares, y fue muy efectivo, y en poco tiempo se las arregló para conseguir que Mossadegh fuera derrocado y compró al Shah de Irán, que siempre aceptaba los pactos del petróleo, para reemplazarlo y fue algo muy efectivo.

Así que de vuelta en los Estados Unidos, en Washington, la gente miró a su alrededor y dijo: "Oh!, eso fue fácil y barato". Esto estableció un nuevo camino en la manipulación de los países para crear un imperio. El único problema era que Roosevelt se fue llevando una tarjeta de agente de la CIA y si hubiese sido capturado las ramificaciones que esto podría haber tenido serían muy graves. Entonces rápidamente, en ese momento, la decisión fue utilizar consultores privados para canalizar el dinero a través del Banco Mundial o el FMI, o alguna de las otras agencias, para que nos encargásemos personas como yo, que trabajan para empresas privadas, de modo que si nos atrapaban no hubiese ramificaciones gubernamentales.

-GUATEMALA 1954-

Cuando Arbenz se convirtió en presidente de Guatemala (1951), el país estaba bajo los pulgares de la UNITED FRUIT COMPANY y las grandes corporaciones multinacionales. Y Arbenz se presentó como candidato con el lema: "Nosotros devolveremos la tierra a la gente ". Y una vez que asumió el poder implementó políticas que hacían exactamente eso, darle los derechos de la tierra a la gente. A la UNITED FRUIT COMPANY no le gustaba mucho, por lo que contrató a una gran empresa de relaciones públicas para lanzar una gran campaña en Estados Unidos para convencer a los Estados Unidos, el pueblo... los ciudadanos de los Estados Unidos, la prensa de los Estados Unidos y el congreso de Estados Unidos, de que Arbenz era un títere soviético. Y que si se le permitía permanecer en el poder los soviéticos tendrían un pie en este hemisferio. Y en ese momento hubo un gran temor en la mente de todos, el terror rojo, el terror comunista. Y así, para hacer el cuento corto, después de esta campaña de relaciones públicas llegó un compromiso por parte de la CIA y los militares para sacar a este hombre fuera. Y de hecho lo hicimos. Enviamos aviones, enviamos soldados, enviamos “chacales”, enviamos todo para sacarlo. Y lo sacamos. El nuevo al cargo tomó la política de, básicamente, restablecer todo para las grandes corporaciones multinacionales, incluida la United Fruit Company [empresa ligada íntimamente con la CIA].

-ECUADOR 1981-

Ecuador, durante muchos años, ha sido gobernado por dictadores pro-norteamericanos normalmente muy brutales. Entonces se decidió tener una elección verdaderamente democrática. Jaime Roldos participó como candidato y dijo que su principal objetivo, como presidente, sería asegurarse de que los recursos del Ecuador se utilizaran para ayudar a la gente. ¡Y ganó! (1979) Abrumadoramente, con una gran ventaja nunca antes vista en Ecuador. Y él comenzó a implementar estas políticas, para asegurarse de que los beneficios del petróleo ayudaban a la gente. Bueno... No nos gusta eso en los Estados Unidos.

Con gusto fui enviado como otro sicario económico para cambiar a Roldos. Para corromperlo. Para atraerlo... para darle a conocer... ya sabes. "Usted puede ser muy rico si usted y su familia juegan nuestro juego. Pero si continúa tratando de mantener estas políticas que prometió, se irá". Él no escuchó. Fue asesinado. Tan pronto el avión cayó, toda el área fue dividida. La única gente que podía entrar eran militares de una base cercana, y algunos militares ecuatorianos. Cuando se llevó a cabo una investigación, dos de los testigos claves murieron en accidentes antes de testificar. Muchas cosas muy, muy extrañas ocurrieron en torno al asesinato de Jaime Roldos.

Yo y quienes investigan el caso y lo ven, no tienen absolutamente ninguna duda de que fue un asesinato, y, por supuesto, en mi posición como sicario económico, pude siempre sospechar que algo le pasaría a Jaime, fuera un golpe o un asesinato, pero él sería sacado. Porque él no era corrupto, él no permitía los pactos que nosotros le proponíamos, para corromperlo de la forma que queríamos corromperlo.

-PANAMÁ 1981-

Omar Torrijos, presidente de Panamá, fue una de mis personas favoritas, realmente me agradaba. Era un hombre que realmente quería ayudar a su país. Y cuando trataba de sobornarlo y corromperlo él decía: "Mira, John -me llamaba Juanito-” él decía: "mira, Juanito, no necesito el dinero, lo que realmente necesito es que mi país sea tratado justamente. Necesito que los Estados Unidos paguen las deudas que tienen con mi país, por toda la destrucción que han hecho aquí. Necesito estar en una posición donde pueda ayudar a otros países latinoamericanos, cuando sean independientes... y que puedan liberarse de esta terrible injerencia del norte que ustedes han ejercido de tan mala forma. Necesito tener el canal de Panamá, el canal de Panamá de vuelta, en las manos de los panameños, eso es lo que quiero. Entonces dejen de sobornarme, déjenme solo, no traten, no traten..."

Era 1981. Y en mayo de ese año Jaime Roldos había sido asesinado. Omar Torrijos era muy consciente de ello. Torrijos dijo: "probablemente soy el siguiente, pero está bien, porque he hecho lo que vine a hacer aquí, renegociar el canal. El canal ahora estará en nuestras manos; acabo de finalizar el trato con Jimmi Carter".

En junio de ese mismo año, sólo un par de meses después, él también murió en un avión que se estrelló. No hay dudas de que fue ejecutado por agentes de la CIA, los también llamados chacales. Por mencionarlo, hay evidencia de que uno de los guardias de seguridad de Torrijos le dio al presidente, en los últimos momentos, cuando abordaba el avión, una grabadora, una pequeña grabadora que contenía una bomba.

-VENEZUELA 2002-

Es interesante ver cómo este sistema continúa de la misma forma durante años, años y años. Salvo que el sicario económico se vuelve mejor, mejor y mejor.

Entonces tenemos lo que pasó recientemente en Venezuela. En 1998 Hugo Chávez es elegido presidente, luego de una larga línea de presidentes que eran muy corruptos, que habían destruido la economía del país. Y Chávez fue elegido en esa época. Chávez se enfrentó a los Estados Unidos. Y lo hizo principalmente demandando que el petróleo venezolano sea usado para ayudar al pueblo venezolano. Bueno, no nos gusta eso en los Estados Unidos. Entonces, en el 2002, un golpe fue orquestado. E indudablemente sé, y mucha gente sabe, que la CIA estaba detrás de ese golpe.

La manera en que este golpe fue llevado a cabo fue muy similar a lo que Kermit Roosvelt hizo en Irán: pagar a la gente para que saliera a las calles a protestar y decir que Chávez era muy impopular. Ya sabes, si logras que unos cuantos miles hagan eso, la televisión puede mostrarlo como si fuera todo el país. Y la cosa es explosiva, excepto que en el caso de Chávez él fue lo suficientemente inteligente, y la gente era tan fuerte tras de él, que superaron el golpe, lo que fue un momento fenomenal en la historia de Latinoamerica.

-IRAQ 2003-

Iraq es de hecho un ejemplo perfecto de la manera en que todo el sistema funciona. Nosotros los sicarios económicos somos la primera línea de defensa. Primero nosotros tratamos de corromper a los gobiernos y hacer que acepten estos préstamos enormes por los cuales tratamos básicamente de poseerlos. Si fallamos, como fallé en Panamá con Omar Torrijos y en Ecuador con Jaime Roldos, quienes rechazaron ser corrompidos, entonces la segunda línea de defensa es el envío de los "chacales". Y los "chacales" derrocan gobiernos o asesinan a los líderes. Y después de que eso ocurre, se instala un nuevo gobierno, al que nosotros le decimos la línea a seguir, porque los nuevos presidentes saben lo que les pasará si no lo hacen.

En el caso de Iraq ambas cosas fallaron. Los sicarios económicos no lograron acercarse a Saddam Hussein. Negociamos muy duro, tratamos de que aceptara un trato parecido al que tenemos con los Saud en Arabia Saudita. Pero él no aceptaba eso. Entonces los chacales fueron para asesinarlo y no pudieron hacerlo, su seguridad era muy buena. Después de todo, él había trabajado para la CIA y fue contratado para asesinar al líder antiguo de Iraq, y falló pero conocía el sistema.

Entonces, en el 91 enviamos las tropas y sacamos a los militares de Iraq. Asumimos, en ese punto, que Saddam Hussein iba a "volver". Pudimos haberlo eliminado, por supuesto, en esos momentos, pero no queríamos perderle. Era un tipo fuerte, nos gusta, él controla a su gente. Pensamos que él podría controlar a los kurdos, mantener a los iraníes en su frontera y bombearnos petróleo. Y una vez que habíamos derrotado a su ejército se iba a someter.

Entonces los sicarios económicos volvieron en los 90, sin éxito. Si hubieran tenido éxito, él aún estaría a cargo del país, le venderíamos todos los cazas que él quisiera y todo lo que quisiera. Pero no pudieron, no tuvieron éxito. Los “chacales” nuevamente no pudieron con él tampoco. Así que enviamos a los militares una vez más, esta vez para completar el trabajo. Lo sacamos y en el proceso creamos construcciones muy lucrativas con las que "negociar" y así reconstruir un país que habíamos destruido, lo que esencialmente es un muy buen trato si tienes una compañía de construcción, una de las grandes [se refiere aquí, veladamente, a Dick Cheney y la empresa Halliburton].

Entonces Iraq muestra las 3 etapas: el sicario económico, que fallaron ahí; los chacales, que fallaron ahí; y la última medida: el ejército es enviado. Y de esa forma realmente creamos un imperio. Pero lo hicimos de un modo muy sutil, es clandestino.

Todos los emperadores del pasado se crearon bajo un régimen militar y todos sabían que lo estaban construyendo. Los británicos lo estaban construyendo, los franceses, alemanes, romanos, los griegos, y estaban orgullosos de ello. Y siempre tenían una excusa para construirlo, como civilizar, o alguna religión, o algo por el estilo, pero sabían que lo estaban haciendo. Nosotros no. La mayoría de la gente en los Estados Unidos no tiene ni idea de que ha estado viviendo de los beneficios de este imperio clandestino; que hoy hay más esclavitud en el mundo que nunca antes.

Entonces tienes que preguntarte "bueno, si esto es un imperio, entonces ¿quien es el emperador?" Obviamente los presidentes de EE.UU. no son emperadores. Un emperador es alguien que no es elegido, no sirve por un período determinado de tiempo, y no se somete a nadie. Entonces no puedes tratar a los presidentes de esta manera, no son emperadores. Pero tenemos lo que considero que es el equivalente al emperador, y es lo que llamo la "CORPORATOCRACIA".

La corporatocracia [una oligarquía plutócrata] es un grupo de individuos que manejan estas grandes corporaciones y que realmente actúan como EL emperador de este imperio. Ellos controlan nuestros medios de comunicación, ya sea directa o indirectamente, o a través de la publicidad. Ellos controlan la mayoría de nuestros políticos, porque ellos financian sus campañas a través de sus corporaciones, o por contribuciones personales de los gerentes de las corporaciones. No son elegidos, no tienen un límite de servicio o se someten a examen. Y en la cima de la corporatocracia realmente no pueden decir qué persona trabaja para una corporación privada o para el gobierno, porque siempre se mueven adelante y atrás. Así por ejemplo, tienes a un tipo que en un momento es el presidente de una corporación constructora, como Halliburton, y al siguiente momento es vicepresidente de los Estados Unidos. O el presidente de la nación [G. W. Bush], que viene del negocio petrolero. Y esto es realmente lo que tienen demócratas y republicanos en la oficina, tienes este moverte de un lugar a otro, por una puerta giratoria. Y, de algún modo, nuestro gobierno es invisible durante la mayor parte del tiempo. Sus políticas son llevadas a cabo por las corporaciones, en un nivel u otro. Las políticas de nuestro gobierno son forjadas por la corporatocracia. Entonces se las presentan al gobierno, se convierten en políticas del gobierno. Es una relación realmente simbiótica.

Esto no es una teoría de la conspiración. Esta gente no necesita reunirse y hacer complots. Todos básicamente trabajan bajo un objetivo primario que es que deben maximizar las ganancias, a través del costo social y medioambiental.[...]

Parece difícil culpar a los dirigentes de los países del Tercer Mundo por la pobreza a la que sus pueblos están sometidos. En cualquier caso, lo realmente difícil es ignorar los numerosos datos y pretender que quienes dirigen el primer mundo no tienen buena parte de culpa en este crimen, por no decir la responsabilidad total.

******

La crisis de 1929 y la esclavitud (Parte quinta)
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Comentarios
7 de xuño do 2010 10:04, por Durán Vázquez

En cierto artículo sobre el club Bilderberg, hace tiempo, un autor escribía lo siguiente:

Cuando hay prosperidad, hay progreso, lo cual hace mucho más difícil la represión."

A su vez, un compañero al que envié ese artículo, entre otros muchos puntos, comentaba éste en concreto con lo siguiente:

FALSO. . . todo lo contrario cuando no hay prosperidad material, el dolor nos despierta, las crisis
son el motor de los cambios.

A lo que yo contesté:

Este es un buen ejemplo de lo que se podría dar en una conversación de sordos. Yo no puedo dar
contestación a esto ni siquiera monologando sin que se me interrumpa. Hace falta mucha literatura y
muchas horas de lectura para echar abajo mitos reaccionarios como este que expones.
Antes de nada hay que aclarar un “error”, por así decirlo, o un vicio dialéctico de fondo: aquí
afirmas pero no confirmas. Es decir, haces una afirmación trascendente (o sea, que dices algo muy
gordo) pero no la avalas ni con argumentos (aunque sean breves), ni con datos, ni siquiera con
testimonios o razonamientos de terceros. Afirmas algo pero no dices el porqué. No es racional,
porque es como si dijeses: “es lo que yo pienso y es lo que me vale porque es lo que yo pienso”.
Entonces niegas el conocimiento a los demás, a tu interlocutor en este caso. Para que se produzca la
emergencia del saber, del conocimiento, hay que permitir al otro el acceso a los datos y nociones
que te llevan a afirmar algo. Y si no puede conocerse, el único modo de captarlo es como dogma de
fe, que es un modo de captación propia de una situación de opresión que niega el entendimiento en
favor del acatamiento.
Tú afirmas que es falso lo siguiente “Cuando hay prosperidad, hay progreso,” pero no argumentas
porqué es falso, y sin embargo pasas directamente a decir que “todo lo contrario cuando no hay
prosperidad material, el dolor nos despierta, las crisis son el motor de los cambios.”
O sea, que estás diciendo que lo primero es falso porque lo segundo es verdadero, como si ambos
enunciados fuesen premisas que se excluyen mutuamente. Pero no me parece que esto sea así ya
que perfectamente, sin contradicción, podría yo concebir un mundo en que tanto la prosperidad
como la carestía diesen lugar al progreso, al menos puedo concebirlo así al nivel de la lógica
formal, ya que no hay necesariamente contradicción. Otra cosa distinta será valorar al nivel de la
realidad histórica de la existencia humana si es lo uno o lo otro, y para conocer esto no hay más
remedio que acudir a la lectura de la historia para documentarse. Porque es en el nivel concreto de
la praxis histórica donde se da la existencia de las personas. Entonces, si queremos conocer cómo
son los hechos del vivir humano, debemos dejar a un lado las concepciones puramente escolásticas,
metafísicas, y descender al nivel de lo físico, lo material, lo fácticamente dado. Es fácil perderse en
elucubraciones intelectuales cuando se tiene un plato de comida caliente todos los días y un techo
bajo el que dormir, y hasta es digno que así sea, pero no olvidemos que la vida no es digna si no hay
dignidad para todos y todas, ¿no estás de acuerdo?
Entonces, debemos determinar qué hace posible el progreso, ¿la prosperidad o la no prosperidad?,
¿la prosperidad o el dolor, como tú dices? Para averiguar esto debemos acudir a los hechos, que son
datos objetivos, y elaborar con ellos un conocimiento subjetivo (es decir, elaborado por el sujeto
frente al objeto) acorde con nuestra conciencia, conciencia que es fruto de nuestra praxis diaria. No
puede ser, por tanto, un conocimiento que provenga de una conciencia distinta de la nuestra (la
conciencia burguesa, por ejemplo), porque entonces se daría el caso de que actuaríamos conforme a
una vida que en realidad no vivimos, lo cual es un mal camino a seguir.
[Y de hecho ese es el origen de los problemas sociales que padecemos la clase obrera (que
somos la mayoría de ciudadanos) porque vivimos la contradicción entre nuestra situación
material/vital objetiva y el esquema de valores con que nos enfrentamos a ella, que por ser
valores burgueses no se ajustan coherentemente con el modo en que deberíamos proceder
para solucionar nuestros problemas. Es imposible, por ejemplo, percibir una retribución
justa por nuestro trabajo en un sistema basado en la explotación del plusproducto, así que
hay una clara contradicción en aquellas personas que, siendo obreras, pretenden una vida
digna y al mismo tiempo pretenden que no se suprima el régimen de la propiedad privada.]

Pero sigue la cosa, porque vemos que efectivamente, según los datos históricos, pareciese que en
situaciones de abundancia se da el progreso y la prosperidad. Así, la abundancia de esclavos (que a
su vez vino propiciada por, y también propició, otro tipo de abundancias, como la de la economía
belicista, la de los metales, la agrícola intensiva o la del comercio) aportó el progreso del desarrollo
intelectual que posibilitó el salto del mito al logos. Ahí lo tenemos, hubo civilizaciones
esplendorosas en las que todo pareció ser abundancia, crecimiento, progreso. Pero, ¡un momento!
Los datos históricos también parecen confirmar la tesis contraria, porque es claro que en un sistema
esclavista hay escaseces: escasez de libertad individual, escasez de respeto por la vida humana,
escasez de dignidad, en definitiva hay dolor, mucho dolor, y este dolor de una multitud esclava hizo
posible que los amos, liberados de las tareas más trabajosas, pudiesen dedicarse a la elaboración
intelectual que posibilitó el salto del mito al logos. De modo que tenemos que la abundancia, el
crecimiento, la prosperidad, dan lugar al progreso, y también que el dolor, la carestía, dan lugar al
progreso, ¡¡¡y todo sin salir de un mismo ejemplo!!! ¿Cómo es posible?

Yo lo veo muy sencillo. Simplemente: prosperidad, progreso, dolor, crisis y otros, son términos
fácilmente maleables a conveniencia del orador, porque son términos relativos. El progreso será
progreso según en relación con qué lo compare. Un poco como lo que pasa con el movimiento. Yo,
a 120 Km. por hora en mi coche, me muevo o no según en relación con qué lo compare. Lo cual no
es óbice para que, efectivamente, lo que prima mientras conduzco es el cuidado en no chocar. Pero
que nadie se confunda, si chocase, lo haría contra algo que en relación a mi velocidad se mueve más
lento que yo, o sea que el movimiento nunca deja de ser relativo. Pero sucede que en las cuestiones
de tipo social-humano, es mucho más fácil liar la madeja con la retórica, según convenga a los
propios intereses. Y hay una enorme variedad de intereses, pero la mayoría son bastante rancios y
reaccionarios. Así, tenemos por ejemplo al historiador académico medio, que repite como un loro lo
aprendido en su vida de estudiante, y valora la prosperidad de una sociedad basándose solamente en
criterios mercantilistas (que es un factor económico pero no es la totalidad de la economía),
mientras obvia otros factores también económicos como la libertad individual, la paz, el bienestar
social y la ausencia de dolor, por ejemplo. Es una concepción reaccionaria del mundo enfocada a
defender ciertos intereses de clase, cierto orden establecido. Y tenemos también a quien, aferrado a
ciertos dogmas con los que encuentra cómodo el vivir porque le reafirman en su concepción del
mundo, hace de ellos una cosmovisión trascendente, privilegiando la estética de su discurso por
encima del criterio de veracidad. Se hace así una astilla distinta del mismo palo, porque también el
dogmático disimula en el fondo de su discurso una concepción reaccionaria, esta es, si el dolor es el
motor del progreso, entonces está claro que más vale no progresar, o bien progresar a costa de
padecer. Y ¿qué es esto sino un discurso que niega la posibilidad del fin de la opresión? ¿Qué es
sino una variante de la máxima “te ganarás el pan con el sudor de tu frente”? ¿Qué es sino un
producto de la sucia concepción judeo-cristiana de la vida? ¿Qué es sino la afirmación de que nunca
dejará de haber sufrimiento, que estamos condenados a sufrir, que siempre ha sido así y siempre
será?

No digo que sea como yo expongo, digo que críticamente no puedo concluir otra cosa.
El historiador etnocéntrico y el defensor del mito. Dos ejemplos de la conciencia opresora alojada
en el ser oprimido. Aquel entiende el progreso como abundancia mercantil (que no material) o
como resultado de la abundancia. Este lo entiende como resultado del dolor.
Ambos se equivocan y ambos tienen razón, y saber porqué, requiere mucha investigación. Se trata
de comprobar las condiciones históricas en las que el progreso se ha dado.

Pero intentaré explicar algo:
teniendo en cuenta que prosperidad, progreso y carestía son conceptos relativos, preguntar por la
primacía de uno u otro en el desarrollo social, es hacer una pregunta tan capciosa como aquella que
dice “¿qué fue antes, el huevo o la gallina?”. La única respuesta posible a esto es afirmar que la
pregunta no es legítima. Y no lo es porque es una pregunta que impone implícitamente una
respuesta (o huevo o gallina), respuesta que por supuesto no se corresponde con la realidad concreta
que conocemos por medio del saber. Todos sabemos que no hubo un antes en la cuestión entre
huevo y gallina. Lo que no tanta gente tiene tan claro es que no hay una primacía en la relación
entre prosperidad y progreso, o entre carestía y progreso. La cuestión es puramente escolástica y
sólo se puede entender como una divagación para despistar al ciudadano.

¡Claro que en las crisis hay dolor! Y también placer, todo depende de a quién preguntemos. Pero al
decir esto no estamos aportando gran cosa. Tan sólo decimos que para nosotros, a nivel personal,
tiene más relevancia una cosa o la otra (dolor o prosperidad social) según nuestro esquema de sentir
y, sobre todo, según nuestra situación vital concreta.
Además, hay que recordar que más arriba señalabas como algo de puta madre la siguiente
afirmación: “El crecimiento cero es necesario para destruir los vestigios de prosperidad “
Ya dije que no indicas porqué piensas que esto es bueno, y el misterio aumenta si consideramos que
el crecimiento es igual a prosperidad e igual a progreso (según el autor, no según tú), y por tanto el
crecimiento cero es igual a carestía y estancamiento. Entonces se hace aún más misterioso el
porqué consideras buena esa afirmación, y en cambio falsa la siguiente que dice “Cuando hay
prosperidad, hay progreso, lo cual hace mucho más difícil la represión." ¿Acaso no te contradices?

Habría que hacer otra observación sobre el hecho de que consideres el dolor como algo que “nos
despierta”. Y es que es curiosa esta afirmación. A decir verdad, habría que decir que es
preocupante, en tanto que apología de las virtudes del dolor. Porque, ¿de dónde sale tal afirmación?
Es una noción que propone justo lo contrario de aquella otra que afirma el dolor como un
anestésico. Resulta que hay una abundancia de testimonios basados en investigaciones sistemáticas
de autores que afirman que el dolor (que, no lo olvidemos, es la base fundacional del miedo) es un
paralizante con el que controlar a individuos y hasta sociedades enteras. Sin ir más lejos, hace dos
años se editó el libro La doctrina del Shock, de la autora Naomi Klein. He leído algunos
fragmentos... muy recomendable. Pero la literatura en este campo es abundante, incluso desde
múltiples tendencias y hasta distintas disciplinas. De Epicuro a Freud y los conductistas, o Sartre o
Marx. Una argumentación en sentido contrario (una que defienda el dolor como motor de progreso)
no debería limitarse a ningunear a todos esos autores, como si su trabajo pudiese ser deslegitimado
sin necesidad de rebatirlo punto por punto. Lo serio será contraponer argumentos de igual peso o
superior a los ya expuestos.
Pero es que además está el hecho de que todas y todos experimentamos el dolor y, si bien cada
individuo puede experimentarlo de un modo distinto, todos y todas lo repudiamos. Y quien afirme
no repudiarlo, miente. ¿No estás de acuerdo?

Vivir implica proponerse metas que, de un modo u otro, directa o indirectamente, buscan evitar el
dolor. Si me imagino, por ejemplo, la situación de una ciudad como Kabul, que puedo conocer por
diversos medios, entiendo el gran dolor que, desde mi punto de vista, allí hay concentrado. Y por las
mismas razones soy incapaz de ver ahí ningún progreso. Lo que sí veo son amputaciones,
enfermedad, abusos psicológicos y corporales, degradación de la dignidad..., conceptos que no
incluyo en el concepto de progreso. ¿Y qué decir de una ciudad como Vigo? Progreso poco, pero
dolor, hay a manos llenas. No existe en el mundo occidental gente más degradada (sobre todo en el
plano intelectual) que la gente de las pequeñas ciudades obreras: ignoran todo sobre su propia
historia pero viven una ilusión de bienestar (ilusión elaborada por arte de propaganda), pasan de la
subsistencia a la pobreza total continua y silenciosamente, están expuestos a dolores indecibles
(como las enfermedades mentales sin cobertura médica o las concentraciones de tóxicos en su
organismo) que son debidos a injusticias que no identifican ni como tales dolores ni como tales
injusticias, son explotados en condiciones que empeoran periódicamente. En fin, que no veo que
haya progreso, según yo entiendo ese concepto, lo cual nos lleva una vez más a la afirmación de
que al ser un término relativo es también fácilmente maleable. Según mi entender, decir que el
progreso proviene del dolor no es sólo mentira al nivel de la vida objetiva (como acabo de exponer),
sino que al nivel de la conciencia subjetiva implica otra mentira todavía mayor, y es que al decir que
el dolor aporta progreso, implícitamente se está dando a entender que la humanidad ha progresado.
Y es verdad que se ha progresado en lo técnico/artístico, en lo filosófico, en lo epistemológico...
Pero también es verdad que desde finales de la época de la barbarie, cuando el régimen gentilicio
comenzó a disolverse y desaparecer en el régimen de castas, no hemos dejado de vivir en
condiciones de opresión de unas clases por otras. Así que también en esto vemos cómo hay mucho
dolor, pero escaso progreso. Entonces, hacer apología del dolor como motor de cambio no es más
que un modo de conciencia opresora, muy en la línea del darwinismo social o el sentimiento de
culpa judeo-cristiano, por poner dos ejemplos.

De verdad, no deja de sorprenderme que una persona culta afirme el dolor como motor de
progreso. Sólo lo concibo en alguien cuyo sufrimiento no ascienda más allá del sufrimiento del
pequeñoburgués, descontento pero acomodado. La única explicación que se me ocurre es la que ya
apunté antes: el dolor como motor de progreso es la visión de alguien tan aferrado a ciertos dogmas
(que le reafirman en su concepción del mundo) que así se encuentre cómodo en su posicionamiento
ante la vida. Cómodo porque evita la dura labor que supone el compromiso con el estudio de la
realidad concreta de las cosas.

Y observa con detenimiento, que no hay que confundir el hecho de que cuando hay crisis se dan
cambios, con el hecho, que tú afirmas, de que las crisis son el motor de los cambios. No es lo
mismo. También la aurora boreal se produce donde hay pingüinos, pero esto no quiere decir que
esté provocada por los pingüinos. Más bien, según lo que conozco, habría que afirmar lo contrario:
las crisis son debidas a los cambios, en tanto que reflejo (al nivel de la superestructura) de esos
cambios que se dan al nivel de la estructura. Y para ver esto, propongo una cita de la obra
materialista por antonomasia (cabe recordar que el materialismo no es una opción o categoría
moral, sino una explicación filosófica-científica de la historia, del mundo y del ser, basada en el
método crítico científico), obra fruto de casi 20 años de estudio continuo:

7 de xuño do 2010 10:25, por Durán Vázquez

[y seguí con la cita]:

[...] En la producción social de su existencia, los seres humanos contraen determinadas relaciones
necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una
determinada fase de desenvolvimiento de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas
relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se
yergue la superestructura jurídica y política, y a la que corresponden determinadas formas de la
conciencia social. El modo de producción de la vida material determina el proceso de vida social,
política y espiritual en general. No es la conciencia de los seres humanos la que determina su
realidad sino, por el contrario, el ser social el que determina su conciencia. Al llegar a una
determinada fase de desenvolvimiento, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en
contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión
jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las que se desenvolvieron hasta entonces.
De formas de desenvolvimiento de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en sus
trabas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona
más o menos deprisa toda la inmensa superestructura erguida sobre ella.
[…]

Esta explicación es la base científica de una interpretación materialista de la historia, basada en
datos puestos en relación unos con otros, y el libro de historia que te pasé [me refiero aquí a "Breve historia de la economía", de Jürgen Kuczynski] sería un buen ejemplo
donde se exponen los datos documentales que permiten desarrollar este modo de interpretación.
Pero también yo quiero interpretar este texto por medio de algún ejemplo. Veamos si se equivoca en
lo que dice.

Empezaré por un ejemplo concreto, la industria discográfica: ¿Qué es lo que lleva a un magnate o a
una junta directiva de esa industria a imponer mediante presión una legislación que inventa,
desarrolla e introduce en la sociedad los derechos de propiedad intelectual? ¿Acaso esos derechos
existen en la naturaleza? Si existen en la naturaleza, ¿porqué empiezan a redactarse justamente con
la aparición del soporte grabado, y no antes?

En la producción social de su existencia, los seres humanos contraen determinadas relaciones
necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una
determinada fase de desenvolvimiento de sus fuerzas productivas materiales.
” En efecto, la fase de
desenvolvimiento artística/técnica (material) que hizo posible la grabación de sonido, origina en
consecuencia la industria de la grabación de sonido, que es un negocio muy rentable basado en la
oferta y la demanda de un cierto logro (la grabación de sonidos), y para la que mucha gente trabaja
a cambio de un salario con el que poder subsistir.

El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la
base real sobre la que se yergue la superestructura jurídica y política, y a la que corresponden
determinadas formas de la conciencia social. El modo de producción de la vida material determina
el proceso de vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia de los seres humanos
la que determina su realidad sino, por el contrario, el ser social el que determina su conciencia.
” Y
así lo vemos en el caso de la discografía: la producción material de grabaciones es la base sobre la
que posteriormente se fundan los derechos de autor, propiedad intelectual, etc. Siempre ha habido
autores, pero no siempre ha habido derechos de autor. Los derechos de autor surgen gracias a la
posibilidad material del almacenamiento masivo, porque, ¿de qué otro modo podría sino la industria
justificar el plusproducto (sobreprecio) que piden por sus grabaciones? Se ve todavía más
claramente en la industria agropecuaria: los primeros industriales norteamericanos de la producción
de semillas, en los albores del siglo XX, intentaron algunos modos para patentar las semillas y así
poder cobrar por su utilización, pero las posibilidades materiales de la época no hicieron viable la
idea. Ya en los años 90, en cambio, los avances en manipulación genética (que permiten secuenciar
y almacenar ese tipo de información como un lenguaje escrito) dieron vía libre a los industriales
para tomar el control de los alimentos por medio de la conciencia de los derecho de autor (la
tecnología Terminator de Monsanto es el mejor ejemplo). El método de producción industrial
abarata los costos de tal modo que proveer de discos a millones de personas supone gasto negativo,
es decir, podrían vender los discos a precio de costo y aún así la industria se mantendría en pie. De
hecho, una práctica habitual de cualquier gran empresa que se encuentra con sobreabundancia de
stock es rebajar enormemente los precios (lo que en el supermercado llaman “oferta”, o “lleve dos
pague uno”, etc.). Se llegan a dar casos en que el producto se regala. ¿Por qué ocurre esto? Porque
mantener el material en almacén supone tal gasto añadido que lo rentable es deshacerse de ese
material y continuar con la producción como si nada hubiese pasado. Esto es especialmente válido
para la industria de bienes perecederos, como la alimentaria, pero también sirve para otros bienes
intangibles como las obras intelectuales. Entonces, si sabemos esto, ¿cómo explicar los precios tan
elevados del producto final? Pues sencillamente se trata de que, como en la usura, quien realiza una
actividad la realiza para sacar un interés, un beneficio extra que no se corresponde con la necesidad
de consumir ese bien fabricado, sino con la necesidad de aumentar el volumen de negocio para así,
a su vez, mejorar el margen de beneficio, que está penalizado además con la tasa de beneficio
correspondiente a los intermediarios, que son parte del proceso de postproducción (transportistas,
vendedores, publicistas, etc., etc., etc.), y sobretodo y muy especialmente (tanto que es la base de
toda la gran mentira capitalista), el beneficio del sobreprecio es el reflejo último de una obligación:
la deuda contraída con el prestamista, es decir, con el banco que aporta el capital financiero. La
trampa está en que, en última instancia, son los propios banqueros (algunos de ellos, los más
poderosos) los dueños del tesoro, y por tanto quienes controlan el sistema de crédito regulando el
precio del dinero (el oro, en el caso de una sociedad capitalista). Este es “El conjunto de estas
relaciones de producción
” que “forma la estructura económica de la sociedad”, a la que Marx se
refiere (para información detallada sobre estas cuestiones sobre la banca, recomiendo consultar el
dossier que hice sobre la crisis de 1929). Y esto no es debido a la avaricia, sino que más bien habría
que decir que la avaricia es debida a esto, a que se fabrica no lo que se necesita, sino lo que se
puede vender, dado que el industrial sólo piensa en una cosa: cumplir su deuda con el banco, deuda
que nunca se puede saldar porque la emisión de moneda se realiza con deuda asociada a ella. Para la
barra de pan no hace falta inventar demasiadas justificaciones a su tasa de beneficio, porque, siendo
un bien primario, casi se vende sola. Pero para una grabación de sonido (o un programa informático
o lo que sea), que no es de primera necesidad, hay que buscar una coartada que justifique el gasto
extra, y esa coartada es “la superestructura jurídica y política”, “a la que corresponden
determinadas formas de la conciencia social.
” (en el caso de las obras intelectuales, se inventaron
los derechos de autor). Así que la venta de discos sólo es posible en condiciones de “prosperidad”,
ya sea relativa o absoluta, que da lugar a la conciencia, primero, de la propiedad privada (que como
sabemos no es una instancia natural), y posteriormente, al surgir la posibilidad de grabar sonidos, la
conciencia de los derechos discográficos de autor.

Al llegar a una determinada fase de desenvolvimiento, las fuerzas productivas materiales de la
sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más
que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las que se
desenvolvieron hasta entonces.
” Y esto es lo que en efecto vemos que está ocurriendo ahora: hemos
llegado a una fase de desenvolvimiento en que el lenguaje de los ceros y unos permite crear
simulaciones de la vida objetiva. Nuestro mundo de objetos ahora puede existir codificado en un
soporte material que es universal (en la novela Neuromante, incluso se propone la grabación en
memoria ROM de una persona, de su alma o intelecto). Entonces se produce una contradicción
entre el empleo del lenguaje binario, que conlleva su propia forma de conciencia social, y el modo
de producción de discos, que origina una conciencia social distinta. Las fuerzas productivas
materiales de la sociedad (que son el conjunto de instituciones, medios artístico/técnicos, saberes,
hombres y mujeres, que existen dialécticamente insertos en la realidad del mundo, ahora analógico
y binario a la vez) entran en contradicción, pues, con las relaciones de propiedad, porque la
realidad material concreta (la grabación de discos) que posibilitaba esa conciencia de propiedad (los
derechos de autor) ya no se sustenta en un mundo donde grabar discos es innecesario.

De formas de desenvolvimiento de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en sus
trabas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona
más o menos deprisa toda la inmensa superestructura erguida sobre ella.
” Lo estamos viendo. Por
medio de su acción, la burguesía basada en la producción discográfica (que, no lo olvidemos, lleva
implícita la conciencia de los derechos de autor como algo propio de ella en tanto que producción
material de grabaciones, pero que no es una conciencia propia de toda la humanidad) intenta hacer
valer la legalidad de la superesructura ideológica (derechos de autor) frente a la realidad de la
estructura económica/material (nuevas formas de grabación de sonidos). Estos burgueses se
convierten así en trabas, porque intentan limitar a golpe de acción judicial/político/represiva, lo que
es un inevitable desarrollo material del conjunto de instituciones, medios artístico/técnicos, saberes,
hombres y mujeres (que son las fuerzas productivas materiales de la sociedad). “Al cambiar la base económica”, es decir, al aparecer una nueva implementación técnica/artística que trae consigo un
nuevo modo de producir y un nuevo modo de pensar, “se revoluciona más o menos deprisa toda la
inmensa superestructura erguida sobre ella.
”, o sea, que tarde o temprano se disuelven los derechos
de autor. Puede llevar unas décadas o unos siglos. Puede incluso haber un movimiento histórico
ultra reaccionario por parte del poder vigente que nos haga retroceder hasta niveles productivos del
siglo XIX (y en eso parece que están interesados los del club Bilderberg), algo así como la
restauración absolutista europea que siguió a la caída del imperio napoleónico. Pero los derechos de
autor desaparecerán como desapareció el derecho de pernada, la propiedad feudal o las sociedades
matriarcales, y como desaparecerá también la sociedad burguesa y el orden capitalista que le es
propio.

Y la cita sigue: […] Al considerar tales trastornos importa siempre distinguir entre el trastorno material de las condiciones económicas de producción – que se debe comprobar fielmente con la ayuda de las ciencias físicas y naturales- y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas, bajo las que los seres humanos adquieren conciencia de este conflicto y lo resuelven. Así como no se juzga a un individuo por la idea que él tenga de sí mismo,
tampoco se puede juzgar tal época de trastorno por la conciencia de sí misma; cumple, por el contrario, explicar esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto que existe entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Una sociedad no desaparece jamás antes de que sean desenvolvidas todas las fuerzas productivas que pueda contener, y las relaciones de producción nuevas y superiores no se sustituyen jamás en ella antes de que las
condiciones materiales de existencia de esas relaciones sean incubadas en el seno de la vieja sociedad. Por eso la humanidad no se propone nunca nada más que los problemas que puede resolver, pues, mirando más de cerca, se verá siempre que el problema mismo no se presenta más que cuando las condiciones materiales para resolverlo existen o se encuentran en estado de existir. Esbozados a grandes rasgos los modos de producción asiático, antiguo, feudal y burgués moderno pueden ser designados como otras tantas épocas progresivas de la formación social económica. Las
relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso de producción
social, no en el sentido de un antagonismo individual, sino en el de un antagonismo que nace de las
condiciones sociales de existencia de los individuos; las fuerzas productivas que se desenvuelven en
el seno de la sociedad burguesa crean, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver
este antagonismo. Con esta formación social termina, pues, la prehistoria de la sociedad humana.
[...]

Y lo expresado en esta cita es una teoría científica fundamental, elaborada a partir del estudio crítico
de la historia. Es decir, se puede aplicar a cualquier ámbito de cualquier momento y cualquier
realidad social, desde una pequeña tribu del paleolítico hasta el gobierno supranacional que está por
venir. Por esto es que, tanto Lenin como Mao Tse Tung, acertaron a predecir en sus correspondientes obras los procesos evolutivos que el capital seguiría hasta finales del siglo XX, y las formas sociales asociadas a ellos. Y vemos que sus predicciones siguen acertando constantemente. ¿Acaso eran adivinos? No. Simplemente partieron de un estudio científico del capital, del mismo modo que el astrónomo conocía la existencia de Plutón, aún antes de tener constancia empírica de ella, gracias al saber del cálculo astronómico.

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Durán Vázquez