Este es el sexto de una serie de artículos extraídos de un pequeño dossier de 61 páginas que elaboré en diciembre de 2008. La parte quinta fue publicada el pasado día 07 de junio.

Al final del primer artículo de la serie se incluye un archivo con el índice del dossier original y la lista con los nombres de los autores cuyo trabajo he muestreado.

6.- Para seguir analizando el control de los recursos materiales del mundo por parte de los banqueros, partamos ahora del análisis de un mito actual: la teoría del desacople.

(artículo de octubre de 2008)

[...] A) La teoría del «desacople»

Hay un mito generalizado y puesto de moda (que abarca por igual a pensadores de izquierda, analistas del sistema, periodistas, y hasta a reconocidos especuladores financieros sionistas como George Soros) que sostiene que el imperio del dólar como moneda patrón de las transacciones internacionales ha llegado a su ocaso como producto de la crisis financiera global generada, entre otros factores, por la debacle del sector inmobiliario en EE.UU.

Por "efecto dominó intelectual", esta percepción mitificada del derrumbe del dólar lleva a otra conclusión: La crisis de la economía mundial capitalista referenciada en el dólar posibilitará el declive de la supremacía imperial de EE.UU. poniendo en el centro de la hegemonía económica mundial a China y al resto de los países emergentes (en crecimiento acelerado) de Asia o América Latina.

Según esta teoría del "desacople", la crisis global obligará a China y a los países emergentes (en crecimiento) del Sur a una menor dependencia del mercado externo, por lo que tendrán más posibilidades de reponerse de la crisis, al poder orientar sus inversiones al sector productivo, en función de su propio desarrollo.

Este proceso marcaría el "fin del reinado del dólar", y el ascenso de naciones como China, India y algunos países exportadores de petróleo y de materias primas que sustituirían a EE.UU. y a Europa como motores centrales de la economía mundial capitalista.

De acuerdo con la teoría del "desacople", la era de EE.UU. como potencia locomotora del capitalismo a escala global habría llegado a su ocaso por el desprendimiento de sus vagones, pero el sistema capitalista quedaría a salvo y se reciclaría gracias a la inyección de sangre joven proveniente de las potencias nacientes de la periferia.

Liderando la teoría del "desacople", el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo en noviembre pasado (del año 2007), en una conferencia de prensa junto al presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad en Teherán, que "el imperio del dólar está derrumbándose", al día siguiente en que su país y su aliado anti-estadounidense, Irán, impulsaran (sin suerte) durante la cumbre de la OPEP en Riyadh, medidas que atendían al debilitamiento del dólar solicitando que el precio del barril de crudo pasara a nominarse directamente en euros. "Pronto dejaremos de hablar de dólares porque el valor del dólar está cayendo y el imperio del dólar está derrumbándose", dijo a periodistas en Teherán, junto a su homólogo iraní, Mahmud Ahmadineyad. "Naturalmente, con el derrumbe del dólar, se derrumbará el imperio de Estados Unidos", agregó el presidente venezolano.

Pero lo que Chávez no explicó (así como tampoco explican los que sustentan la misma teoría) es qué pasaría con el resto del sistema capitalista si se caen el Imperio norteamericano y el dólar como moneda patrón de las transacciones económicas y financieras a escala global.

B) El mito del «desacople»

Hay seis razones principales por las cuales ninguna potencia (central o emergente) podría "desacoplarse" del actual modelo funcional del sistema capitalista, estructurado alrededor del dólar como moneda patrón, y de la hegemonía de EE.UU. como primera potencia imperial:

1) El dólar es la moneda de cambio y de reserva internacional, y los países de todos los continentes (Europa, Asia, Latinoamérica y África) la utilizan en sus transacciones comerciales y tienen la mayoría de sus reservas en dólares, por lo que el fin del dólar implicaría un derrumbe mundial generalizado del sistema capitalista del que ningún país estaría a salvo. Según el Banco Mundial y el FMI (Fondo Monetario Internacional), más de un 70% de las reservas mundiales están en dólares, frente a un 25% en euros de la Unión Europea, que también utiliza el dólar. China, la tercera economía mundial, después de EE.UU. y la UE, tiene sus reservas en dólares (US$1,3 billón), le siguen Japón con US$ 987,93 mil millones, Rusia con US$ 300 mil millones, Taiwán con US$ 261, 82 mil millones y Corea del Sur con US$229,5 mil millones, India con US$ 200 mil millones, y Brasil está cerca de los US$ 100.000 millones de dólares.

Curiosamente, la Venezuela de Chávez, el impulsor número uno de la teoría de la muerte del dólar, tiene sus reservas en dólares, las que suman US$ 33 mil millones. Y más curiosamente aún, los países señalados por los teóricos del "desacople" como los que van a terminar con la vigencia de la economía "dolarizada" (China, Rusia, Brasil, India, Corea del Sur y Taiwan, etc.) lideran la acumulación mundial de las reservas en dólares. Si solamente China, Rusia, y los otros países que lideran las reservas en dólares decidieran desprenderse de la moneda estadounidense, estallaría no solamente el Imperio norteamericano sino todo el sistema capitalista con ellos dentro. Por lo tanto, la teoría del "desacople" sería un suicidio económico para quien lo intentara.

2) Un 80% de las transacciones internacionales, un 70% de las importaciones mundiales y la casi totalidad del comercio petrolero se realizan en dólares, según el Banco Mundial y el departamento de Comercio estadounidense. EE.UU., la primera economía mundial (un 22% del PIB mundial), Europa, la segunda economía mundial (un 21% del PIB mundial) y China, la tercera economía mundial (un 6% del PIB mundial) realizan la mayoría de su comercio en dólares. Si la divisa estadounidense colapsara, colapsarían EE.UU., la Unión Europea y China (los mayores vendedores y compradores del mundo), que juntos suman casi la mitad de la economía mundial. Esto explica por qué el gobierno chino, en pleno declive del dólar frente al euro, ratificó su decisión de mantener sus reservas en dólares, y explica porqué la UE y el banco central europeo salieron a contener el avance del euro frente al dólar.

3) Los países emergentes y las potencias económicas desarrolladas generan más del 75% del PIB mundial en dólares (el resto se genera en euros y otras monedas), según el Banco Mundial. La mayor economía mundial es EE.UU. con un PIB de U$S 12,980 billones. En un segundo lugar se encuentra la Unión Europea con U$S 12,820 billones, y en tercer lugar China con U$S 10 billones. Les siguen Japón, con U$S 4,220 billones, e India con U$S 4,042 billones.

Además, salvo la UE que también opera con el euro, las primeras potencias económicas tienen sus reservas en dólares y su comercio exterior, junto con sus sistemas financieros, operan con la divisa estadounidense como moneda patrón. Si colapsara el dólar se derrumbarían, como efecto inmediato, las primeras cinco economías capitalistas (la mitad del PIB mundial) que arrastrarían en su caída a todo el sistema capitalista globalizado. En este escenario real, y en una economía mundial interdependiente y globalizada, la teoría del "desacople" no tiene aplicación posible, y es sólo un puñado de expresiones "efectistas" carentes de análisis científico y de verificaciones que la sustenten.

4) Las empresas y los grupos financieros transnacionales que controlan los sistemas financieros especulativos y los sistemas económicos productivos a escala mundial (por encima de los gobiernos) realizan mayoritariamente sus volúmenes de negocios, inversiones y tomas de ganancias en dólares, por lo cual un colapso terminal de la moneda estadounidense (como vaticinan los partidarios de la teoría del "desacople") produciría una parálisis de la actividad económica mundial en cuestión de horas. Además, como el dólar tiene las funciones de reserva internacional, sirve de respaldo para la mayoría de las monedas y hace de medio internacional de pago, su caída libre significaría el fin del patrón dólar y generaría una mundialización de la crisis en la que ningún estado capitalista podría sobrevivir.

5) EE.UU. es el mayor deudor en dólares y la quiebra de su moneda produciría una cadena de quiebras generalizadas en el sistema financiero internacional, tanto en Europa como en Asia y América Latina. La deuda pública norteamericana en dólares ronda los US$ 9 billones, y si a la misma le sumamos las del resto de sectores públicos y privados se llega a los US$ 50 billones (equivalente casi al Producto Bruto Mundial). Esa sola razón explica porqué si se desplomara el dólar, se derrumbaría todo el sistema mundial de la economía capitalista globalizada e interdependiente que hoy funciona con el dólar como moneda patrón.

6) El sistema financiero especulativo internacional está "dolarizado", y las bolsas y los mercados internacionales del dinero operan mayoritariamente con la divisa estadounidense a través de las acciones y bonos desparramadas a escala global por los grandes bancos y fondos de inversión que tienen su central operativa en Wall Street, EE.UU. La Bolsa de Nueva York, o NYSE, es el mayor mercado de dinero del mundo y concentra el mayor volumen de operaciones financieras en dólares que realizan empresas transnacionales cotizantes a escala global. Wall Street, la catedral mundial del dinero capitalista sin fronteras, cuenta con un volumen de transacciones que superan largamente los 20 billones de dólares, incluyendo los 7 billones de compañías no estadounidenses. En su recinto cotizan las principales empresas transnacionales de los EE.UU. y del mundo, y si colapsara el dólar como divisa, estallaría Wall Street y arrastraría consigo a todos los mercados del dinero a escala global.

Estos seis factores centrales de la interrelación capitalista alrededor del dólar explican porqué cualquier oscilación o desequilibrio económico-financiero que tenga a EE.UU. como protagonista, impacta y se esparce inmediatamente por todo el "sistema".

C) El dólar, la moneda patrón

El dólar, más que una moneda, es el instrumento oficial de cambio, reserva y transacciones de la economía internacional regida por el sistema capitalista en niveles de interdependencia nunca vistos. Por otra parte, en Asia, Europa y América Latina operan las mismas transnacionales y grupos financieros que establecen a Wall Street como cabecera central de sus operaciones especulativas financieras con el dólar y utilizan los bonos del Tesoro de EE.UU. como refugio ante cualquier desequilibrio mundial. Esto torna imposible pensar que el dólar desaparezca como moneda patrón sin un derrumbe generalizado del mundo capitalista en su conjunto.

Aquellas potencias emergentes que quisieran "desacoplarse" del sistema hegemonizado por el dólar y el Imperio estadounidense, desprendiéndose de sus reservas en la divisa norteamericana, se convertirían en las víctimas y (a la vez) victimarias del descalabro del sistema mundial capitalista que producirían. Especulación financiera, comercio exterior, armamentismo, tecnología, están sujetos a operaciones a escala global con el dólar como moneda de transacción y cambio. EE.UU. es la mayor potencia militar (convencional y nuclear) mundial, y su presupuesto armamentista de US$1,2 billones se concreta con créditos y efectivo en moneda estadounidense, por lo cual una caída del dólar terminaría con la supremacía del poder militar del Imperio norteamericano, algo imposible de pensar sin que antes estalle todo el planeta.

La exportación e importación de equipos de computación y sistemas informáticos que mueven el mundo desde el polo norte al polo sur, se realizan principalmente en dólares, y un derrumbe de la moneda estadounidense produciría un colapso mundial de los sistemas financieros y económico productivos, administrativos, informáticos y de comunicaciones a escala mundial.

En el centro del modelo imperial-económico capitalista globalizado, y a modo de protagonistas centrales, se encuentran EE.UU. y la Unión Europea (los principales compradores mundiales), y China (el principal vendedor mundial), cuyas economías entrelazadas se proyectan como claves y dominantes en el funcionamiento de todo el sistema capitalista a escala global. Las operaciones se realizan mayoritariamente con el dólar como moneda de transacción. Además, China tiene el 70% de sus reservas en valores y títulos del Tesoro de EE.UU. Como se sabe, EE.UU. es el principal comprador de productos chinos en dólares, y el gigante asiático, a su vez, es el principal importador de petróleo y materias primas de los "países emergentes" en dólares, con lo que se puede deducir que si la divisa y el Imperio estadounidense colapsan (tal como vaticinan los gurús del "desacople") el impacto se va a proyectar inevitablemente en una crisis de China proyectada a los "países emergentes" y a los países centrales.

Si China, Japón, India, Rusia, Tailandia y Corea del Sur (los mayores tenedores de reservas en dólares) resolvieran desprenderse de la divisa estadounidense, como vaticinan los teóricos del desacople, el mundo se llenaría de papeles norteamericanos sin respaldo (el producto de la especulación financiera y la deuda USA por casi un PIB mundial), estallaría una recesión mundial proyectada desde EE.UU. y el dólar colapsaría junto con el comercio exterior, el sistema financiero y el sistema económico productivo, tanto de los países centrales como de los periféricos y emergentes.

En resumen: Hay que «salvar al sistema»

Los números y el análisis estructural de la economía capitalista globalizada demuestran claramente que la teoría del "fin de la era del dólar" y de la supremacía imperial norteamericana es falsa e impracticable. La afirmación de que la crisis de la economía mundial capitalista referenciada en el dólar posibilitará el declive de la supremacía imperial de EE.UU. poniendo en el centro de la hegemonía económica mundial a China y al resto de los países emergentes (en crecimiento acelerado) de Asia o América Latina, es un mito que no resiste ningún análisis. Si se cayeran EE.UU. y el dólar, sería como si una bomba nuclear estallase en la economía capitalista a escala planetaria y nadie podría escapar con vida de la radiación que se desataría por efecto encadenado. Por lo tanto, los más interesados en salvar al dólar y a EE.UU. del colapso son Europa y las potencias centrales, además de China y las potencias emergentes, cuyo desarrollo económico depende de EE.UU. y de Europa y del entramado de la economía que tiene al dólar como moneda patrón. Esto explica por qué la Reserva Federal y los bancos centrales europeos , asiáticos y latinoamericanos, luego de estallar la crisis financiera con las subprime y de devaluarse el dólar por efecto de la especulación con los precios del petróleo, han corrido al rescate de la divisa norteamericana. Según The Economist, al desatarse la crisis en EE.UU., además de los bancos centrales de Europa, los países emergentes (incluida China) han inyectado más de 69 mil millones de dólares para "salvar al dólar y a los bancos del Norte". Las propias autoridades monetarias de EE.UU. y Europa, así como los principales analistas y voceros periodísticos del sionismo financiero (como The Wall Street Journal, The Economist y The Financial Times) advirtieron que la caída del dólar estadounidense, y en su inter-relación con la suba de los precios del petróleo y los conflictos geopolíticos y militares, desataría un proceso recesivo con detención de la producción y de los márgenes de rentabilidad del actual modelo de desarrollo y "crecimiento capitalista" a escala global. Los expertos y analistas bien informados del sistema (aunque no lo digan por complicidad interesada) saben que las decisiones de la economía mundial no la toman los gobiernos (gerencias de enclave del capitalismo transnacional) sino la Reserva Federal de EE.UU. y los grupos sionistas que controlan los bancos centrales de Europa, Asia y América Latina, y que extraen su principal tasa de rentabilidad capitalista de la especulación financiera y de la economía dolarizada a escala global.

En la era del "capitalismo sin fronteras", el imperialismo ya no es el imperialismo de los monopolios estatales (que se repartían el mundo a través de las guerras) que estudiaba Lenin, sino grupos súper-concentrados de bancos y transnacionales que controlan países, economías y gobiernos despojándolos de su soberanía y convirtiéndolos en gerencias de enclave de sus operaciones comerciales a escala global. Los bancos y grupos financieros así como las transnacionales que operan en Europa y EE.UU., son las mismas que operan en Asia, África y América Latina, y han convertido al mundo en un sistema de economía de enclave cuya gerencia central funciona en Nueva York protegida por el arsenal nuclear y convencional del Pentágono. Protegidas por el paraguas nuclear-militar del Estado imperial norteamericano (su gendarme mundial) las transnacionales sionistas capitalistas extraen (roban) las riquezas y recursos naturales de los países dependientes, que luego transfieren y reciclan en forma de capital especulativo en el sistema financiero internacional con central operativa en Wall Street y la Reserva Federal de EE.UU., que controla el dólar. En resumen, su pertenencia "territorial" al Estado norteamericano (donde generalmente se encuentran sus casas matrices) les permite, protegidas por el poder militar del Imperio, operar con total impunidad con sus gerencias de enclave extendidas a través de todo el mundo dependiente. Este es el punto central que explica porqué esas transnacionales (con activos e ingresos que superan al de decenas de estados dependientes juntos) protegidas por la bandera y las embajadas estadounidenses, amparadas en el poderío de la maquinaria militar-nuclear de EE.UU., cosechan el grueso de sus ganancias fuera de los EE.UU. y las transfieren impunemente a los países centrales. Esos bancos y corporaciones transfieren sus ganancias y activos (cosechados en el mundo dependiente) y los convierten en bonos y acciones de la catedral mundial del capital imperial parásito y especulativo: Wall Street, la "casa matriz" del sistema financiero sionista internacional.

En resumen, los que toman las decisiones y manejan la economía mundial capitalista "dolarizada" (tanto en EE.UU. y los países centrales como en Asia, África o América Latina) son los grupos financieros sionistas y las corporaciones transnacionales "sin fronteras" que tienen como baluarte principal de sus operaciones a la Reserva Federal de EE.UU. y a Wall Street, y controlan los resortes decisivos del FMI, el Banco Mundial, los bancos centrales de los cinco continentes, Silicon Valley y el Complejo Militar Industrial norteamericano.










Son los dueños reales del dólar y del mundo capitalista

En este escenario de economía globalizada e interdependiente, con el dólar como principal instrumento de transferencia de recursos y de especulación financiera, con los grupos financieros y transnacionales sionistas tomando decisiones por encima de los gobiernos, con el poder nuclear de EE.UU. como el garante de la explotación y de la conquista de mercados a escala global, la teoría del "final de la era del dólar" y de la irradiación de la hegemonía del poder mundial a China y los países emergentes (controlados por las transnacionales del dólar), es sólo un absurdo voluntarista.

La «guerra final»

Todas las señales indican que se aproxima otra crisis capitalista a escala global detonada por el cóctel recesión-petróleo-conflictos geopolíticos y militares, y que también (casi con seguridad) va a proyectarse al plano de los conflictos sociales poniendo en riesgo la "gobernabilidad" del sistema capitalista a escala global, principalmente en el mundo dependiente y postergado. Una crisis que seguramente será "controlada" por el sistema con la utilización de la represión militar complementada con la maquinaria de control cerebral masivo de las grandes cadenas sionistas que hoy sustituyen a los ejércitos en la era de la Guerra de Cuarta Generación. Y seguramente la nueva crisis global servirá para que el sistema capitalista (que utiliza alternativamente las "crisis" y las "burbujas" para concentrar riqueza y crear nuevos ciclos de ganancia) se recicle en otro proceso de acumulación y expansión donde el pez grande se coma al chico.

El sistema capitalista se ha quedado sin enemigos estratégicos, y su dinámica irreversible de destrucción histórica solamente llegará de la mano de sus propias contradicciones (intercapitalistas) dentro de una dialéctica de "autodestrucción" donde nada quedará en pie, ni siquiera el sistema. Pero nada indica que esa "autodestrucción" del sistema capitalista se vaya a producir en esta nueva crisis global que se avecina: todavía tienen el control, tanto en lo económico como en lo geopolítico, militar y social, y se autorregulan entre ellos. Los conflictos económicos, geopolíticos, militares y sociales que se avecinan a escala global serán otro proceso de lucha por la supervivencia de los grupos sionistas que controlan el mundo presentada como "conflictos entre países" (Irán contra EE.UU./Israel). Pero luego, el sistema (con los ayatolás o sin los ayatolás) seguirá estructurado alrededor del dólar y del poder nuclear norteamericano. Hasta que estalle, en su fase final de decadencia. Y seguramente (así lo indican las proyecciones inteligentes) ese estallido se producirá por confrontación nuclear intercapitalista por la supervivencia y el control de los recursos vitales del planeta (Rusia/mundo islámico contra EE.UU./Europa/ mundo occidental).

Pero todavía no es la hora de esa "guerra final”: por ahora todavía controlan (y se auto controlan), hasta que llegue la hora del agotamiento de los recursos naturales estratégicos y el petróleo. En ese escenario, la "guerra final" será por la supervivencia del más "fuerte", no en el plano económico como ahora, sino en el militar-nuclear. Y al final de esa guerra, por primera vez, el capitalismo (si algo de él sobrevive) no tendrá nada para ganar ni conquistar, salvo las ruinas del planeta. Será la "guerra final", la de la "autodestrucción". La que está escrita en la dinámica histórica y funcional del sistema capitalista sionista que ha reducido al ser humano al tamaño de un microchip.[...]

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La crisis de 1929 y la esclavitud (Parte sexta)
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Comentarios
5 de agosto do 2010 16:52, por juan benedetti

Lo felicito por el excelente trabajo que ha hecho. soy un estudioso de estos temas que lamentablemente no se publican en ningún medio masivo y en consecuencia no llegan a conocimiento de las mayorías.

6 de agosto do 2010 14:43, por Durán Vázquez

Gracias por el comentario.

Intentaré acelerar el ritmo de publicación de los artículos que restan.

un saludo___________

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Durán Vázquez