Este es el noveno de una serie de artículos extraídos de un pequeño dossier de 61 páginas que elaboré en diciembre de 2008. La parte octava fue publicada el pasado día 12 de septiembre.

Al final del primer artículo de la serie se incluye un archivo con el índice del dossier original y la lista con los nombres de los autores cuyo trabajo he muestreado.

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OPINIÓN

Viernes, 12 de junio de 1998

TRIBUNA LIBRE

JAMES PETRAS

De Suiza a Wall Street: dinero teñido de sangre

Los medios informativos de Estados Unidos han expuesto la colaboración de los bancos suizos con los nazis durante la II Guerra Mundial. En concreto, han destacado el hecho de que la banca suiza aceptó oro robado a los judíos. Sin embargo, los medios informativos han pasado por alto la colaboración generalizada, llevada a cabo durante la guerra, con el conocimiento y aprobación del Gobierno estadounidense, de los principales bancos, empresas petroleras y firmas industriales de Estados Unidos con el régimen nazi. El Chase National Bank (que posteriormente pasó a llamarse Chase Manhattan), uno de los tres bancos más importantes de Estados Unidos, efectuó transferencias de grandes cantidades de dinero a otros bancos controlados por los nazis a través de sus filiales en Suiza y en París. El Chase administraba las cuentas del embajador alemán en París. El 13 de agosto de 1942 el Chase transfirió 5,5 millones de francos al embajador alemán para financiar a la Gestapo y para realizar operaciones comerciales con obras de arte judías, tales como tapices, cuadros, etcétera. El Tesoro y el Departamento de Estado del Gobierno norteamericano dieron el visto bueno a las transacciones del Chase.

Standard Oil Corporation [la compañía de los Rockefeller], la mayor empresa de Estados Unidos, suministró carburantes a la maquinaria de guerra de los nazis a través de sus filiales del Caribe y de América Latina durante toda la guerra. El combustible llegó a los nazis a través de la España franquista. Los acuerdos de patentes establecidos entre la Standard Oil y el monopolio petroquímico nazi I.G. Farben permitió a Alemania desarrollar caucho sintético antes de que este producto estuviera disponible en Estados Unidos. Franco pagó por los envíos de combustible con fondos liberados por la Reserva Federal de Estados Unidos. Mientras, los fondos de la España republicana depositados en el Banco de Inglaterra, en el Banco de Francia y en el Banco Internacional de Pagos (entonces dirigido por el norteamericano Thomas McKittrick) fueron desviados a la Alemania nazi.

ITT, gigante de las telecomunicaciones de Estados Unidos, vendió a los nazis teléfonos, radares, y equipos de radio de alta frecuencia durante todo el curso de la guerra. Los beneficios de estas ventas se repartían entre el Ministerio del Interior de EEUU y las filiales alemanas. A lo largo de todo el conflicto, las filiales de ITT fabricaron productos destinados a la maquinaria bélica de Alemania, e invirtieron las ganancias en la economía de guerra nazi.

Ford y General Motors fabricaron camiones, acorazados, tanques y aviones de combate para los alemanes y pagaron un impuesto especial destinado a la financiación del régimen nazi. Du Pont produjo compuestos químicos que contribuyeron a la campaña de exterminio llevada a cabo por Alemania. Los nazis no se apoderaron de las fábricas y los bancos que eran propiedad de Estados Unidos, ya que estaban contribuyendo a su esfuerzo bélico.

El 1 de junio de 1998 una comisión del Gobierno de Estados Unidos publicó un informe en el que se vinculaba el oro robado por los nazis a cuentas bancarias suizas, que a su vez estaban relacionadas con compras realizadas en países neutrales: España, Portugal, Suiza y Turquía. Por tanto, Washington acusa a estos países neutrales de complicidad con los nazis. Sin embargo, en este informe no se habla de las empresas petroquímicas norteamericanas que enviaron y vendieron los materiales estratégicos a los países neutrales. Como tampoco menciona a los bancos Morgan, Chase y otras entidades norteamericanas que permitieron la transferencia de fondos por parte de los nazis para la adquisición de estos artículos en España, Portugal, etcétera. Las revelaciones y la indignación selectivas son eficaces estrategias políticas para reforzar la autoridad imperial y convencer a los crédulos de las buenas intenciones de una potencia hegemónica que ha protegido el dinero sucio de muchos indeseables dictadores de la Historia reciente, desde Duvalier y Marcos hasta Suharto y su familia extendida.

La complicidad de las empresas norteamericanas en los crímenes de guerra de Alemania, sin excluir el asesinato de los judíos, plantea una cuestión importante: ¿por qué toda la atención se ha centrado exclusivamente en los bancos suizos? ¿Por qué los políticos norteamericanos y los líderes judíos no han presentado ninguna acusación contra las empresas norteamericanas? Varias hipótesis vienen a la mente. El asunto de la complicidad de Suiza con los nazis desprestigia los intereses financieros suizos y socava su integridad y, por tanto, fortalece las instituciones financieras y bancarias de Estados Unidos. Así es que las acusaciones selectivas sobre la complicidad suiza favorecen la posición financiera de Estados Unidos en la competencia por los mercados globales.

La segunda hipótesis es que los líderes judíos están estrechamente vinculados con los intereses financieros y empresariales de Estados Unidos pero, en cambio, mantienen pocos lazos con Suiza. Si bien son conscientes de los vínculos empresariales de Estados Unidos con los nazis durante la II Guerra Mundial, prefieren centrarse sólo en Suiza para proteger sus relaciones con la élite bancaria norteamericana.

Por consiguiente, lo que a primera vista parece una campaña humanitaria para rectificar un crimen histórico, es inseparable de la actual competencia económica global, donde las víctimas del holocausto se convierten en objeto de rivalidades empresariales en el ámbito internacional. La imagen de un Estados Unidos antifascista y de una Suiza deshonrada por su colaboración con los nazis es falsa desde el punto de vista de la Historia. Las sólidas relaciones establecidas en la actualidad entre las grandes petroleras de Estados Unidos y las dictaduras de Arabia Saudí, de Indonesia, y el régimen de Mobutu en Zaire son reflejo de los prolongados y sórdidos vínculos que mantuvieron las grandes empresas norteamericanas con la dictadura nazi.

La investigación de la colaboración entre los bancos y las empresas occidentales y los dictadores que violan los derechos humanos debe ir más allá de las víctimas judías de los nazis.

James Petras es sociólogo y profesor de la Universidad de Binghamton (Nueva York).

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Sábado, 26 de marzo de 2005 - 14:13 GMT

EE.UU.: documentos sobre vínculos nazis

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, firmó una ley que extiende por dos años la desclasificación de documentos secretos sobre los presuntos vínculos entre la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) y criminales de guerra nazis.

Los documentos ya publicados muestran que la CIA utilizó y pidió asesoría a antiguos militares nazis para sus planes de espionaje de la Unión Soviética durante la Guerra Fría.

La nueva ley le da dos años más al Grupo de Trabajo sobre Documentos de Crímenes de Guerra Nazis y el Gobierno Imperial Japonés, que estudia miles de documentos y cuyo mandato terminaba a finales de mes.

El grupo fue creado después de que en 1998 se promulgó la Ley para la Revelación de Crímenes de Guerra Nazis.

La CIA se había negado a proveer información específica sobre las labores específicas de los ex funcionarios nazi, pero hace poco permitió la publicación de más de un millón de páginas de documentos.

La senadora republicana Carolyn Maloney, quien propuso la ley de 1998, dijo que el trabajo del comité es importante porque "la historia y la memoria de millones de personas que murieron durante el Holocausto merecen nada menos que la revelación total de información".

Según Maloney, los documentos muestran que el general Reinhard Gehlen, quien era uno de los altos mandos de inteligencia militar de Adolfo Hitler, luego se convirtió en un recurso clave de la inteligencia estadounidense.

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CIA rechaza divulgar documentos sobre vínculos entre EE.UU y la Alemania Nazi

Enero 30, 2005 - 00:11 (VTV)

Así lo publicó The New York Times, al denunciar que la CIA se niega a divulgar centenares de miles de páginas sobre las relaciones de Washington y jefes del partido nazi tras el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), especialmente con Adolfo Eichmann, arquitecto de la campaña para exterminar a los judíos de Europa.

Washington, enero 30 (PL) / La Agencia Central de Inteligencia (CIA) rechaza publicar documentos que vinculan a dirigentes de la Alemania fascista con el gobierno de Estados Unidos, reveló hoy el diario The New York Times.
La Agencia se ha limitado a desclasificar informes de su antecesora la Oficina de Servicios Estratégicos, que confirmaron las íntimas relaciones de la administración norteamericana con criminales de guerra, publicó el rotativo.
Amparándose en una ley de 1998, grupos de los derechos humanos tratan de obligar a la CIA a entregar esos documentos, pero hasta la fecha esta se opone, lo cual viola la ley, subraya el periódico.
Esa legislación compele a las autoridades estadounidenses a desclasificar cualquier documento sobre los vínculos entre Washington y los fascistas alemanes.

El Times señala que ese organismo se muestra reacio a divulgar textos sobre la magnitud de las relaciones entre la Casa Blanca y los jerarcas nazis alemanes, así como su conducta durante el conflicto bélico.
Pienso que la Agencia desafía a la ley al mantener esa postura, que ignora a los miles de norteamericanos que murieron en la guerra, destacó la ex congresista por Nueva York Elizabeth Holtzman.

Según el diario, el Senado realizará el próximo mes una audiencia pública sobre el tema. Recientemente fue publicado un libro titulado "Inteligencia estadounidenses y los nazis", que revela las estrechas relaciones entre ambas partes.
La obra confirmó que Washington permitió a muchos criminales de guerra vivir en Estados Unidos tras la derrota fascista.
El periódico, que cita a varios historiadores, comentó que al menos cinco cercanos colaboradores de Adolfo Eichmann, trabajaron para la CIA.
Eichmann fue el arquitecto de la campaña para exterminar a los judíos de Europa.

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El nazismo, sus vínculos con EEUU y el caso Sudamérica con énfasis en Venezuela [extracto]

Henry Hernández - www.aporrea.org

30/05/07 - http://www.aporrea.org/tiburon/a35545.html

[...] El Caso Guatemala

El Coronel Jacobo Arbenz decide nacionalizar y dar utilidad publica a terrenos ociosos ocupados por la United Fruit Company (UFCO) esta Empresa a la sazón propiedad de miembros importantes de la CIA es ampliamente protegida por el Gobierno de EEUU, y a tales efectos se encarga a los hermanitos Dulles coordinar el Golpe de Estado contra la amenaza Comunista de Arbenz, para ese entonces el joven George W. Bush se encontraba enviado por el Council On Foreign Relations como representante en la Guatemala a punto de ser Golpeada, los lazos de Rockefeller, Bush, Citibank, Yale y Harvard son inminentes, tejen historias y hasta canciones para deteriorar la imagen y hasta la moral de Arbenz, debe hacerse especial referencia a la presencia en dicho golpe del combito de agentes de la CIA con dominio del español y en especial conocimiento de las estrategias de guerra latinoamericanas conformado por: Bosh, Posada y otros personeros. George Walker Bush, hijo del Senador Prescott Bush, condenado por el acto de traición por comerciar con el enemigo al descubrirse en 1942 que manejaba las finanzas de Hitler junto con su suegro Herbert Walker a través del Union Banking,Co., investigaciones serias efectuadas por ejemplo por John Loftus muestran la relación entre los Bush y los Rockefeller con los Nazis, especialmente con el magnate Fritz Thyssen, se les sindica a Padre, Suegro e hijo de montar una enorme maquinaria para el lavado de dinero, tráfico de armas, y de fortalecer el mayor conglomerado alemán de acero y armamentos de los nazis, las redes de esta conspiración involucran al vaticano con el Papa Pío XII puesta al descubierto por el agente de inteligencia William Gowen, quien descubrió a su vez que esta red vaticana se dedicó a enviar nazis a Sudamérica y a México, sugiero al lector investigar, entorno a la alianza de los Bush con el Triangulo Dorado del tráfico de Opio Asiático, y las relaciones de la Secta Skull & Bones a la cual pertenecen estos paladines Norteamericanos con este mismo Triángulo.[...]

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La crisis de 1929 y la esclavitud (Parte novena: noticias 1)
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Comentarios
5 de outubro do 2010 14:23, por Durán Vázquez

Versión original de The Grand Chessboard

5 de outubro do 2010 14:40, por Durán Vázquez

En el siguiente hipertexto se puede encontrar una versión traducida.

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