Una película serbia.
venres, 10 de decembro do 2010, por Durán Vázquez.

Una película serbia.

Quiero hablar de una película de ficción que he visto recientemente y que ha tenido efectos “terapéuticos”, consiguiendo ahuyentar la apatía de este largo fin de semana infame, y sobre la que hasta hace unos días desconocía absolutamente todo, incluso su existencia. Este artículo es una reflexión muy personal y subjetiva sobre lo que el largometraje me sugiere (por cierto, no desvelaré prácticamente nada de su trama). Incluso he evitado acudir a internet para documentarme sobre él. Añado que no soy experto ni en cine ni en ninguna de las materias que voy a tratar. Así que este texto se parecerá a una de esas Cartas al director de la prensa escrita, salvo que ésta estará realmente escrita por un ciudadano ajeno a la editorial. A quienes no interesen mis premisas, ya saben que pueden pasar de este artículo.

También quiero desaconsejar la película a quienes se predisponen ante una proyección cinematográfica como una forma de entretenimiento que agrada. Todas esas personas también pueden pasar por alto este artículo y así ahorran cinco minutos de su tiempo. Por contra, recomiendo la película a personas que gusten de metáforas que hablan sobre verdades como puños y que, además, resultan entretenidas.

Una película serbia (Srpski Film) es una película serbia del año 2009 realizada por Srdana Spasojevica. La describiré con una de esas sumas que tanto gustan en la prensa musical, pero en versión para cinéfilxs. Imaginemos un cruce entre la sordidez (tanto temática como de estilo) de David Lynch y David Cronenberg, pero con un lenguaje y unas premisas estéticas, en cuanto a montaje y fotografía, más cercanas al manierismo de esas producciones hollywoodienses que intentan retratar “la crudeza de la vida real” (o lo que las grandes productoras cinematográficas entienden por crudeza de la vida real). Estoy pensando en trabajos como Seven, Asesinato en 8mm o Mystic River, películas con mucho golpe de efecto visual y uso abusivo de la banda sonora. La estética de Una Película Serbia también recuerda por momentos a largometrajes de “misterio psicológico” como Mothman (pero sin Richard Gere) o tonterías mesiánicas al estilo de Constantine (pero sin personajes bíblicos) o incluso, si me apuran, como Matrix (pero sin el componente épico-fantástico), trabajos que parecen querer hacer una macedonia de referencias religiosas, filosóficas y de cine negro que acaba en empanada mental. Películas de esas que, al calor de lo que se conoció como cine independiente, dieron oportunidad y excusa para que los grandes estudios renovasen su factura estética (incorporando nuevos formatos frente a los que habían permanecido indiferentes hasta mediados de los 90: vídeo, cámara subjetiva, música electrónica, montaje ultra-veloz repleto de efectos “vanguardistas”, etc.) al tiempo que asimilaban la semilla subversiva que el verdadero cine hecho con pocos medios podría haber sembrado.

A este 50% de la mezcla agreguen otro 50% con algo inconfundiblemente centroeuropeo, algo como el gore de Jörg Buttgereit (Schramm, saga Nekromantik), un gore que se toma en serio a sí mismo utilizando la casquería al servicio de historias que intentan profundizar en aspectos de la existencia humana convencionalmente considerados tabú. Es decir, un gore formalmente parecido pero temáticamente muy distinto al de los primeros trabajos de Peter Jackson o Sam Raimi, aunque sin ese toque amateur propio de los realizadores con poco presupuesto que están comenzando su carrera. De hecho, Una Película Serbia está bien producida (viéndola, uno no termina de decidir si es de bajo presupuesto o quizá no tan bajo) y el guión está lleno de detalles que permiten apreciar dedicación y cuidado por los personajes, lo cual compensa las posibles suspicacias que pudieran despertar los abundantes excesos de la historia que se relata. Así, utilizando maneras del cine-espectáculo, Una Película Serbia cuela ante la cámara temas que en relativamente muy escasas ocasiones se tratan en el cine de ficción.

Una Película Serbia podría haberse titulado casi de cualquier otro modo. Por ejemplo, a mí se me ocurre este título casposo: “Homenaje a Javier Solana”. También hubiese tenido sentido que se titulase “Vida de un Currante” o “Retrato de un Sexoadicto”, etc. Pero el título real de esta película está ciertamente bien elegido. Primero, porque es tan genérico que impide sospechar absolutamente nada sobre su trama, lo cual redunda en favor del factor sorpresa. Y segundo, porque es un título que, a la luz del contenido de la película una vez finalizada la proyección, resulta revelador sobre las cuestiones político-sociales que subyacen en la obra. Es casi imposible no hacer una lectura en clave de metáfora que vaya más allá de la literalidad de los hechos retratados. Pero es que, además, hay en la película un puñado de diálogos que no dejan lugar a dudas. Así que los habituales hipócritas adictos a moralinas tienen difícil el juzgar esta película atendiendo sólo a lo explícitamente narrado.

En una sociedad donde las “verdades” de las Relaciones Públicas (propaganda) sustituyen a la realidad de la vida humana en comunidad; donde los procesos de privatización se disfrazan de conflictos laborales (tergiversando torticeramente las palabras para presentar el efecto como causa y la causa como efecto); donde la denuncia de los ataques de falsa bandera se convierte en “conspiranoia”, mientras las explicaciones inverosímiles e interesadas son la versión oficial (o ni siquiera eso, sino solamente versión oficiosa); donde el ejército puede invadir el ámbito civil con la excusa de “defender la democracia” (democracia que, de tan coherente, terminará por permitirnos elegir la dictadura); en una sociedad como esa, en fin, las películas de ficción más parecidas pueden ser, en realidad, hijas de muy distintos padres y madres.

En los años cincuenta, las películas norteamericanas de robots asesinos, hombres menguantes, invasiones extraterrestres, arañas gigantes y demás tramas de serie B, podían parecer hermanas gemelas de aquellas otras películas japonesas sobre monstruos gigantes (como Godzilla) o asesinos radiactivos. Sin embargo, aquellas eran panfletos de propaganda antisoviética que infundían miedo y patriotismo y aludían a la necesidad de tener un complejo militar-industrial que protegiese al país del enemigo externo, mientras éstas otras japonesas eran metáforas del bombardeo aliado que arrasó japón en el año 45; aquellas eran voz de una oligarquía belicista, éstas eran testimonio de un inconsciente colectivo que padeció los horrores de la guerra; aquellas tienen hoy su correlato en títulos como Pearl Harbour, Salvar al soldado Ryan, Independence day, Reglas de compromiso, Bowling for Columbine, La guerra de Charlie Wilson, Syriana, Leones por corderos, Conspiración, El mensajero del miedo, El señor de la guerra, Una verdad incómoda, El día de mañana, 2012, 28 días después, La carretera, El libro de Eli, Hijos de los hombres, A ciegas, Terminator, Avatar, Watchmen, Traffic, María llena eres de gracia, Sin nombre, El expreso de medianoche, Hostel, Turistas, No sin mi hija, Siete años en el Tíbet, Kundun, El pequeño Buda, Hermanos de sangre, The Pacific, C.S.I., Ley y orden, Navy: Investigación Criminal, Bones, Caso Abierto, The Wire, Urgencias, House, Anatomía de Grey, Sexo en Nueva York, Mujeres desesperadas y un larguísimo etcétera que abarca desde la propaganda bélica, la apología del sistema y la promoción del consumismo hasta la falsa denuncia disfrazada de compromiso social. Mientras que las películas japonesas de las que hablo tienen equivalentes contemporáneos en obras como Taxidermia de Pálfi György, Batalla en el cielo de Carlos Reygadas, Caché de Michael Haneke, Smoking Room de Roger Gual y J. D. Wallovits, Capturing the Friedmans de Andrew Jarecki, El sabor de la sandía de Tsai Ming-liang, Las horas del día de Jaime Rosales, Memento de Christopher Nolan, La pesadilla de Darwin de Hubert Sauper; más atrás en el tiempo Johnny cogió su fusil de Dalton Trumbo, Arrebato de Iván Zulueta, Holocausto caníbal de Ruggero Deodato o Schramm de Jörg Buttgereit; cualquiera de las películas de los mencionados Lynch o Cronenberg y, por supuesto, Una película serbia de Srdana Spasojevica. Estos largometrajes hablan de corrupción, de violencia, de soledad, de la enajenación del individuo, de la capacidad para manipular nuestra percepción a través de la representación gráfica que configura realidades paralelas a la realidad consensuada a través del lenguaje... En definitiva, son retratos de la anomía.

En el año 1999, fuerzas de los EE.UU., actuando formalmente bajo mando de la OTAN, realizaron una campaña de 78 días de bombardeos intensivos contra los serbios. Bombardeos de una guerra que, como todas las otras guerras que en el mundo son, consistió en hacer pagar a una mayoría por los supuestos crímenes de unos pocos. Guerra que, como tantas otras, tuvo motivaciones muy distintas de las que se declaran públicamente en la prensa oficial y oficialista. Guerra que, huelga decirlo, fue el trasunto de los intereses en política exterior del gobierno norteamericano (traducción) y los grupos burgueses que lo teledirigen. Al morir en 2006, a consecuencia de un inquietante paro cardíaco, el ex-dirigente serbio Slobodan Milosevich (al que el tribunal de la Haya estaba juzgando por su responsabilidad en los crímenes cometidos durante la guerra de los Balcanes), se perdió una inmejorable oportunidad para aclarar lo que realmente sucedió en aquella parte del mundo. Se perdió la oportunidad de aclarar la muerte de la gente de la Radio Televisión Serbia. Se perdió la oportunidad de aclarar las matanzas en la ciudad de Nis. Se perdió la oportunidad de conocer la responsabilidad de las contaminaciones por munición de uranio que la OTAN utilizó en Serbia y que sigue utilizando en otros conflictos (como el de Irak) para relegar a la miseria a todo un país aún después de finalizar la contienda y durante siglos. Se perdió la oportunidad de aclarar los eventos que condujeron a la destrucción de las refinerías en las cercanías del Danubio, que se contaminó por los productos tóxicos. Se perdió la oportunidad de aclarar el bombardeo del campo de fugitivos de Albania y el bombardeo de la embajada china en Belgrado. Todos estos crímenes, de los que muchos indicios apuntan a una responsabilidad directa de Washington, son los que complicaban la vida a Bill Clinton, al que Milosevich quería ver sentado testificando ante el tribunal. Así que fue una “suerte” que el ex-dirigente serbio muriese antes de finalizar el proceso judicial.

Gracias a esa guerra, la OTAN tuvo una poderosa nueva razón para seguir existiendo. Impulsó su avance hacia el este (traducción) por Europa (oportunamente complementado después en el occidente de Asia gracias al fatídico once de septiembre, lo que les permite aumentar el control entorno a Irán para apoderarse de Oriente Medio). Al mismo tiempo, esa guerra dio oportunidad a la independencia de Kosovo (donde se encuentra una de las mayores bases militares de los ee.uu. en suelo extranjero), asegurando así una ruta estable para la heroína venida de Afganistán en su camino hacia europa y norteamérica, por no mencionar el control directo sobre los oleoductos de la zona.

Dando pábulo a conflictos pretendidamente interétnicos (financiando subrepticiamente a los sectores más extremistas de las distintas facciones antagónicas), como hoy se hace en otras partes del mundo (Venezuela, Bolivia, Honduras, Guatemala, Somalía, Kenya, Rwanda, Congo, Bielorrusia, Georgia, Ucrania, Kirguizistán, ...), se terminó creando en Yugoslavia una situación explosiva que sólo necesitaba una pequeña chispa para que empezase el baile. Milosevich denunciaba, ya antes del once de septiembre de 2001, que estaba probada la presencia de Al Qaeda en Bosnia después de la retirada de los soviéticos en Afganistán. Milosevich podría demostrar que en Bosnia, Al Qaeda y los EE.UU. colaboraban (como ya hicieran en Afganistán) ayudando al islamista Ejército de Liberación de Kosovo en su lucha contra los Serbios ortodoxos y Horvatas católicos. Imagínense qué sucedería en españa si, por ejemplo, todas las principales estaciones de radio y televisión comenzasen a radiar un supuesto ataque de los vascos y catalanes contra el resto de la población (una manipulación como la que ahora mismo se lleva a cabo contra el colectivo de controladorxs aéreos) ¿Qué resultaría? Resultaría que los últimos treinta y cinco años de lavado de cerebro empezarían a dar frutos palpables y la gente se entregaría a la violencia, espoleada y dirigida por las autoridades civiles y militares. Lo ocurrido en Ruanda en 1994, donde se ejerció ese tipo de manipulación (allí conocida como “acusación en un espejo”), parecería una riña sin importancia en comparación con lo que los y las descerebradxs españolxs serían capaces de hacer. De hecho, no hay que imaginar mucho, tan sólo hay que recordar la reciente guerra de 1936-1939, de la que salió un régimen que todavía estamos padeciendo a la altura de 2010.

Sin el desmembramiento de la antigua Yugoslavia no sería posible la independencia de Kosovo, y sin ésta, a su vez, tampoco sería posible combinar el equilibrio de fuerzas que permite la injerencia directa de USAmérica sobre toda la región albanesa, cabeza de puente en Europa de la mencionada ruta de la heroína. Albania es hoy uno de esos “estados fallidos”, al estilo de Somalia, que pervive en permanente proceso de descomposición (territorial y social), compartiendo con sus regiones hermanas ya no una historia común, una economía común o un pueblo con el mismo origen, sino el hecho de estar igualmente regidos por títeres del mismo imperio extranjero. En este caso los títeres son, además, criminales de la mafia albanokosovar con conexiones internacionales que la Interpol detiene para que luego su “buena estrella” consiga ponerlos en la calle de nuevo. Ese es el arte de la “diplomafia”.

(¿Cuántas pruebas documentales y contrastables necesitará la humanidad para convencerse de que el éxito de los negocios legales (que no legítimos) va de la mano y es consustancial al éxito de los negocios ilegales?)

Así pues, para conseguir llevar a cabo ese plan de acción política, nada más había que arrasar el contexto social y económico de Yugoslavia con todos sus habitantes dentro. Entre los aportes de la península ibérica a esta “noble” causa, figura un aporte menor pero de cierta significación simbólica, y es el haber sido cuna de la carrera política de Javier Solana. Durante la guerra de Kosovo, él era secretario general de la OTAN y, por tanto, digno merecedor del título de Asesino de los Serbios. Bien es verdad que, en su calidad de títere, él no debiera ser considerado como el máximo responsable de aquella acción ilegal* contra Serbia. Probablemente los ataques de la OTAN no fueron producto directo de su voluntad, pero esto no es óbice para que se le juzgue por su responsabilidad criminal al no haber evitado dichos ataques, ya que, de cara a la galería, la decisión de iniciarlos se presenta como una decisión suya. Pero es que, además, en el caso particular de Javier Solana se da la macabra ironía de que él perteneció al gabinete de gobierno que en españa tuvo que lidiar con el crimen de Alcasser. Dejando a un lado el hecho de que hay indicios más que suficientes para sospechar de la implicación directa de altos cargos del gobierno (entre otros “ilustres” personajes) en la perpetración material de aquel crimen, de lo que no cabe duda es de la complicidad de la administración del momento (y todas las que le sucedieron hasta el día de hoy) para que no se haya producido un total esclarecimiento de los hechos. La justicia determinó que eran sólo dos los culpables, si bien el profesor Frontela testificó bajo juramento que había pelos de entre 12 y 14 personas diferentes y sin identificar* (es decir, que no pertenecían a ninguno de los sospechosos ya conocidos). Identidades que ni la “sacrosanta” justicia española ni la “justiciera” prensa oficial han tenido intención de investigar. Añádase a ésto la inexplicable desaparición de uno de los culpables, Antonio Anglés; los ingresos periódicos que el Ministerio del Interior hace a beneficio de la familia Anglés, con dinero de fondos reservados, en concepto de no se sabe qué; la incriminación del único culpable encarcelado, Miguel Ricart, en base a sus diversas, sucesivas y contradictorias declaraciones juradas, con lo cual ni siquiera hay una versión oficial de los hechos; la encarcelación por injurias de Fernando García (entre otras personas), padre de una de las niñas asesinadas; y un largo etcétera de circunstancias muy sospechosas.

Pues bien, ahora resulta que la “imaginería” de aquel crimen, que es la misma de otros crímenes similares que se produjeron y siguen produciendo en muchos países a partir de su entrada en el orden neoliberal (caso de españa en 1992, o también la china que en 2001 entró en la OMC y que durante la última década ha visto emerger los extraños ataques mortales a niños en las escuelas (1), fenómeno inaudito en uno de los países con menor tasa de criminalidad relativa del mundo), imaginería que tan bien describió Amenábar en su obra Tesis, ahora resulta ser, como digo, la misma imaginería que Una Película Serbia pone en escena. Aquella guerra que Javier Solana contribuyó a sembrar, regresa a la retina en la forma de una metáfora que también es una realidad cotidiana (pero oculta) en el propio país de Solana.

Sin embargo, mientras que Tesis era una película bien realizada pero adicta a las convenciones cinematográficas norteamericanas sin cuestionarlas (lo que sería una suerte de cine-más-de-lo-mismo), por contra Una Película Serbia utiliza esas convenciones formales de hollywood, y algunas otras menos frecuentadas, y las estruja para un único propósito final: dar testimonio de la amarga situación vital de una sociedad de vencidxs como es la Serbia de hoy en día, pero sin victimismos ni moralinas. Tesis de Amenábar es una velada denuncia de la corrupción social que, en su convencionalismo formal, termina invirtiendo ese mensaje implícito para convertirlo en un “reflejo del reflejo”, de modo que acaba por presentarse al espectador como un entretenimiento que pretende hacerse pasar por algo más profundo. Quienes quieran ver en ella una metáfora o un símbolo de denuncia, lo verán; quienes quieran hacer una lectura de los hechos narrados en su literalidad, entendiendo Tesis como una película de intriga para entretener, podrán leerla de ese modo. Todo el mundo queda contento y el sistema admite la “crítica al sistema” sin despeinarse. Con Una Película Serbia, en cambio, las interpretaciones y lecturas serán múltiples y diversas como la propia condición humana, pero nadie podrá negar su mensaje inequívoco: que el sistema actual y las sociedades que origina son corruptos y deben desaparecer para que se pueda progresar en función de los intereses comunes a todas las personas. Algunxs espectadorxs la repudiarán y se engañarán a sí mismxs pretendiendo que no es más que una historia de excesos con la que sólo pueden disfrutar personas frívolas y/o perturbadas. Otrxs espectadorxs, en cambio, la adoramos. Pero no cabe para nadie ni la más mínima posibilidad de indiferencia ante la verdad que muestra.

Durán Vázquez_________


*1. Por definición, ninguna guerra o acción bélica debiera ser legal, pero en este caso concreto la palabra “ilegal” se refiere al hecho de que ni siquiera respetaba las leyes que los propios paladines de la legalidad internacional se imponen a sí mismos para llevar un orden en sus negocios bélicos. Y es que la OTAN actuó sin autorización de la ONU, sentando así un peligroso precedente que después sirvió para agredir a Irak.

*2. Es más, el propio Sumario B del caso Alcasser afirma que los implicados fueron “Antonio Anglés y otros”. Pero a la pregunta “¿quiénes son esos otros?”, nadie ha respondido. De hecho, el silencio informativo sobre el caso implica que nadie hace esa pregunta desde los medios de prensa, incluso a pesar de que la alargada sombra del crimen de Alcasser regresa cada vez que se produce un nuevo asesinato/desaparición de menores.

(1):

Hombre apuñala a niños en escuela china; mata a ocho

Ataques asesinos contra estudiantes de China

Hombre Mata a 7 niños y una maestra en kínder de China ; Es el sexto ataque en una guardería china

Una película serbia.
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Comentarios
22 de decembro do 2010 06:06, por Durán Vázquez

Siguiendo con el tema de los criminales de la mafia albanokosovar -particularmente con el caso del que fue primer ministro del Kosovo "independiente", Hashim Thaci-, nuestras “queridísimas” empresas privadas de información (también llamadas "prensa española"), siempre tan en vanguardia y tan defensoras de la libertad de expresión y tan independientes y tan comprometidas con la justicia social, se referían en estos términos a las elecciones legislativas del pasado día 12 en Kosovo:

http://www.lavozdegalicia.es/mundo/2010/12/11/00031292068735207803525.htm

http://www.elconfidencial.com/mundo/kosovo-afronta-primeras-elecciones-legislativas-intentos-20101212-72512.html

http://www.rtve.es/noticias/20101211/kosovo-celebra-domingo-primeras-legisalativas-desde-independencia/385391.shtml

http://qué.es/ultimas-noticias/espana/201012111634-kosovo-afronta-reto-primeras-legislativas-efe.html

http://www.larazon.es/noticia/5977-kosovo-se-enfrenta-a-sus-primeras-elecciones-parlamentarias

e incluso en las primeras horas posteriores a la jornada electoral, se podía leer:
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/12/internacional/1292180683.html

Cada artículo es casi una copia idéntica de los otros artículos. Subrayo "La Unión Europea y Estados Unidos ven las elecciones como una prueba de la madurez democrática de Kosovo." Así se lo hacen llegar a las distintas editoriales desde sabe dios qué oficina(s) de propaganda... y así lo publican ellas, sin rechistar. Esa es la prensa oficial que hay. Siempre tan solícitos a los designios de sus amos, los empresarios de la prensa rescatan la retórica cansina sobre lo "malo malísimo" que hacen los serbios, ilustran la "normalidad" social del país, se refieren con amabilidad a lo joven que es esa democracia y etc., etc.

Así que no doy salido de mi asombro desde que el pasado viernes día 17, se retomaba en los informativos la actualidad sobre Kosovo para referirse al informe del Consejo de Europa que acusa al primer ministro de Kosovo, Hashim Thaci, de crímenes de guerra. En particular, aquello tan truculento sobre el tráfico de órganos. Miro la televisión y pienso: ¿a qué grandísimo asesino querrán promover ahora? ¿Será que el que ya tienen haciendo de títere está intentando desligarse de sus tutores en Washington, como en su día hicieran Noriega, Charles Taylor o Kabila padre? O quizá sucede algo tan sencillo como que el actual gobierno títere está demasiado lastrado por sus pecados, como puede intuirse en el artículo de elmundo referido más arriba. Así, la maquinaria de propaganda de los poderosos países de occidente se ha puesto a trabajar para, en apenas cinco días, transformar (de cara al gran público) a su pupilo en un criminal.

Y es que ya desde los primeros días posteriores a los comicios se viene lanzando por parte de las agencias de prensa la nueva campaña anti-Hashim Thaci, denunciando (ahora sí) sus crímenes. Y por supuesto, esto significa que los comicios no son legítimos... ¡faltaría más! Y en este caso ni siquiera hace falta que salga a la calle una marea humana con camisetas y pancartas que pregunten, en perfecto inglés, "where is my vote?", cosa que sí hemos visto en otros países durante la última década. En Kosovo las elecciones no han sido legítimas porque lo dicen los “expertos” y punto final, no hace falta escenificar nada. Aquí el imperio ya tiene puestas sus garras y no se requieren revoluciones de color.

Y esto de las acusaciones contra Thaci, ¿lo sabían el martes pero no el domingo anterior? Curioso, muy curioso. Y claro, si "nuestra" amada prensa no lo sabía el pasado día 12, no hay modo de que pudiese haberlo sabido hace 11 años, cuando los rescoldos de la arrasada Serbia aún humeaban tras el paso de la USAF-OTAN, del mismo modo que ahora mismo hablan de los crímenes de Thaci pero callan cómplices sobre el resto de criminales que integran la clase política kosovar. Previsiblemente, alguno de ellos sustituirá al señor Hashim.

Ahora se da voz a Carla del Ponte, con todavía menos vergüenza que empacho, echando mano de lo que ella denuncia desde hace años, y sin prestar atención a sus ilustres detractores. Justo lo contrario de lo que ocurría hace solamente nueve meses, cuando las afirmaciones de Bernard Kouchner eran como palabra de Cristo. Ver para creer.

Sirva este caso particular como argumento (uno más) en favor de la credibilidad de todas esas páginas web de contra-información que, con wikileaks o sin wikileaks, tantas veces se adelantan a la prensa oficialista con una notable ventaja; en ocasiones, ventaja de varios años.

Rebelión (punto) org “3” - bibliotecarios de la wikipedia en castellano “0”

28 de decembro do 2010 15:32, por Durán Vázquez

Precisamente este día de los santos inocentes (¡vaya ironía!) la Red Voltaire en castellano publica tres artículos breves dedicados a la pantomima "Assange". En este:

http://voltairenet.org/article167900.html

hace mención exactamente a lo mismo que yo mencioné al final de mi anterior comentario. Tan sólo habría que enmendar al texto la omisión de el diario El País entre las publicaciones que ahora se suben al carro wikileaks.

Estos son los enlaces a los otros dos artículos:

http://voltairenet.org/article167889.html

http://voltairenet.org/article167888.html

más otro de Julio sobre el mismo tema, también interesante:

http://www.voltairenet.org/article166495.html

Y no se olvide que en el año 2009, wikileaks recibió un premio nada menos que de Amnistía Internacional, lo cual es un fiel indicativo de la clase de víboras a las que nos estamos refiriendo cuando hablamos de wikileaks. Nada más hay que leer la entrada de la propia wikipedia en inglés dedicada al señor Brzezinski, y ver donde dice Public Life, para seguir los indicios... sin trampa ni cartón ni conspiración, sino la pura puritita realidad.

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Durán Vázquez
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